Por Jorge Daniel González

Aun costado del escenario del auditorio Hugo del Carril, de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) hay un grupo de jóvenes músicos dispuestos a romper el círculo semicerrado que forman. Lucen como declarados en rebeldía a una penitencia, asienten con sus manos y una mueca de sus cabezas las correcciones del arreglador y director Matías López Gallese. Gallese agita los brazos, en lugar de la batuta orquestal, para indicar los cambios y matices personales que quiere  para la obra popular. Parece un clima hostil ante los pocos curiosos que hay en la sala vacía, pero apenas eran indicaciones dentro de un trabajo en equipo que tiene un objetivo claro: la perfección musical y el mensaje a transmitir.
Desde la mañana de un fin de semana primaveral hasta el mediodía en que el sol pega fuerte en su ropa –informal durante aquel momento–, la sed y el hambre golpean la puerta de los instrumentistas que sacian con facturas, café y gaseosas, mientras la voz organizadora del director del programa “Uocra Cultura” y cantante de Los Obreros Musiqueros, Gastón Barral, pauta los tiempos de descansos y la partida del viaje desde Almagro hasta Tecnópolis, en Villa Martelli.

Razones de un nacimiento. Este nuevo conjunto musical es otro eslabón del trabajo que la Uocra viene realizando a partir de la apertura de su programa cultural que desde su teatro dispuesto de jueves a domingo, cualquier persona puede encontrarse con un actor, un músico, con un espectáculo de danzas como el que ofrece La Compañía de Danza Las Trincheras dirigida por Rubén Suárez, y también obras para chicos. Tales actividades son producto de la decisión política del secretario general, Gerardo Martínez, de difundir la cultura, desarrollarla dentro de los sindicatos y defenderla para favorecer la identidad nacional mediante un presupuesto especialmente destinado a tal fin, algo no muy frecuente en el mundo sindical: “Al tener un ballet y otras actividades, me pareció que necesitábamos tener un grupo de músicos populares argentinos y latinoamericanos. Así surgió la idea de Los Obreros Musiqueros, no porque sean obreros ya que son músicos, pero el atuendo y la ropa que usan son parte de una campaña que se llama ‘Así se Trabaja’”, comenta Barral.
Mientras transcurre el viaje hacia el lugar de actuación, algunos de los músicos comentan que “Así se trabaja” es un proyecto que tiene como objeto informar sobre el vestuario necesario que necesitan los trabajadores de la construcción: guantes, arneses, borceguíes, protectores visuales y auditivos y cascos amarillos, bienes necesarios para protegerlos de posibles accidentes de trabajo.
Preciso, Benjamin Ciprián. primera guitarra, aclara que su padre se dedica a la construcción y comprende los riesgos del oficio: “Su compromiso en el trabajo es extremo por lo que los instrumentos y la vestimenta, también lo son”.
Nadie hablará de música en el viaje, ni cuando rondamos avenidas y nos apretamos en las calles de Capital Federal ni cuando cruzamos la avenida General Paz. Porque la música parece estar en ellos aunque no estén hablando de ella. El viaje de cuarenta minutos, entre risas y temas cruzados, se convierte en un suspiro.

El cambio de imagen. El viaje termina en el stand “Pasión por Construir” del Ieric (Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción), la Uocra y la CAC (Cámara Argentina de la Construcción), los músicos, todos menores de 30 años, entre trajeados e informales, transforman su individualidad en una vestimenta común e igualitaria que atrae curiosos, mientras prueban sonido: “Está barbara la ropa y que los trabajadores puedan hacer cultura. Estoy viendo todos los elementos de seguridad en su ropa, cosa que no ocurre en las obras, en general”, relata, sorprendido, Rodolfo Raffo, vecino de Villa Devoto. Es que la intención de los músicos es la difusión de la cultura de los pueblos con el repertorio popular, la responsabilidad y la concientización a los espectadores de que el trabajo en la construcción requiere de normas que protejan la vida de los empleados y de los compañeros. “Tenemos una prédica desde el escenario. No queremos que sea solamente un show artístico, sino un hecho militante. Hay una campaña de la OIT –Organización Internacional del Trabajo– llamada ‘Trabajo Decente’, donde todas las organizaciones de trabajadores que pertenecen y que están allí comulgan el trabajo digno y me parece que esto también es parte de ese empleo decente”, detalla el cantante.
Mientras los éxitos folklóricos relacionados, en su mayoría, con los oficios y trabajos, recorren imaginariamente los sectores del territorio argentino durante el espectáculo, la gente se agolpa en los puffs blancos y en cada detalle musical, descansa su mirada en el decorado rojo que predomina en el stand.
Los folletos y la música en vivo funcionan como herramientas del propósito a cumplir y la interacción a través de este tipo de arte motivan a los espectadores, la confianza de esperar y preguntar a los músicos sobre su vestimenta, los nombres de los elementos que usan, la aceptación y la admiración por la campaña: “Ellos están vestidos como obreros y hay una unión ideal entre la vestimenta y el repertorio. A mí me agrada porque están representando un oficio castigado; a esta profesión no se le da la importancia adecuada y entre estos puntos sobresalientes, también sería mi deseo que a todos los obreros los pongan en blanco, para que su trabajo adopte la dignidad que se merece, ya que con heladas o veranos insoportables construyen nuestros hogares”, describe con sinceridad y admiración Juan Vidal, un vecino de San Telmo que dejó de aplaudir para dejar su impresión. El de Juan es un caso wwwigo de que la relación músico-espectador es distinta en esta oportunidad. Y en el suspiro alegre de Alejandro Sambucetti, violinista y charanguista, se resumen los sentimientos y el significado de tocar con una imagen particular: “Esto que representamos está dedicado a los que hacen al país, los que crean el nido donde vivimos. Yo agarré la pala para la construcción de mi propia casa y comprendo lo que significa la vestimenta. Por eso nosotros también lo fomentamos para la protección de los constructores. A la gente le impacta y al que conoce de este rubro, lo acerca humanamente.” Esta vez, los músicos son los que veneran la devolución del público. Están contentos de actuar, pero también de comprometerse con un propósito humano. Regresar a casa sabiendo que tocar no es sólo pulsar un instrumento, sino también construir un espacio desde donde militar.