Fue mediante una iniciativa presentada en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires mediante la cual se prevé la restitución de los restos de Juan Calfucurá, máximo Toki Mapuche, a la Comunidad Namuncurá, del departamento Collón Curá de la Provincia de Neuquén.

La iniciativa legislativa fue promovida por la Diputada Rita Liempe, Presidenta de la Comisión Especial de Pueblos Originarios de la legislatura bonaerense y acompañada por la diputada Karina Nazabal, Secretaria de la comisión.
 
En el proyecto se expresa la imperiosa y urgente necesidad de dar una pronta solución a los reclamos efectuados por parte de la comunidad originaria. “El gran Toki (jefe de caciques) Calfucurá (Piedra Azul) había acordado con Juan Manuel de Rosas un tiempo de paz y negociaciones que duró cerca de veinte años. Durante ese periodo organizó la Confederación de Salinas Grandes con asiento en la actual provincia de La Pampa, que reunió a miles de guerreros. “, explican en los fundamentos del proyecto.
 
Y agregan “En América, la restitución de restos humanos pertenecientes a individuos que formaron parte de los diversos pueblos originarios que poblaron (y pueblan) ese vasto continente, es un tema que genera mucha tensión, cuando no irritación, entre algunos profesionales del estudio de la alteridad, sea ésta presente o pasada“.
 
Desde 1994 la Constitución les reconoce a los pueblos originarios su status de preexistentes a la conformación del Estado, lo que implica reconocer una serie de derechos que antes les estuvieron vedados. Uno de esos derechos adquiridos recientemente es el de pedir la restitución de los restos humanos de sus ancestros que están aún en posesión de museos y otras instituciones. La ley N° 25.517 del 2001 así lo establece cuando dice en su primer artículo: “Los restos mortales de aborígenes, cualquiera fuera su característica étnica, que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas, deberán ser puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que lo reclamen”.
 
Juan Calfucurá o Callvucurá (del mapundungun Kallfükura, “piedra azul”) nació en Chile y murió en Argentina en las Salinas Grandes el 4 de Junio de 1873 fue el más grande e importante cacique o lonco mapuche de toda la historia de esta etnia en nuestro país. Apodado “El Napoleón de los Pampas“, su notable capacidad para la estrategia militar lo llevó a dominar toda la patagonia oriental y la pampa varias décadas del siglo XIX. 
 
Hacia 1830 Calfucurá cruzó los Andes y se radicó en las gran llanura pampeana llamado por los indios borogas que, habiendo incumplido los acuerdos que tenían con la Provincia de Buenos Aires, recibían constantes reclamos y amenazas por parte del gobernador Juan Manuel de Rosas. Sucedió que estos caciques, especialmente Rondeau y Melín, pidieron la protección de Calfucurá. Pero cuando éste cruzó los Andes, aquéllos habían parlamentado y acordado la paz con Rosas e impedieron que Calfucurá pasara a malonear sobre la provincia, lo que provocó la ira de Calfucurá al verse traicionado. 
 
Calfucurá reaccionó matando a los borogas en la llamada Masacre de Masallé, paraje ubicado cerca de Carhué, en la Provincia de Buenos Aires. Con este hecho Calfucurá se proclamó Jefe Supremo de las Salinas Grandes. Este hecho ocurrió el 9 de septiembre de 1834 y marcó el principio de su dinastia. En 1872 muere en la Batalla de San Carlos. Calfucurá fue sepultado con los honores de un gran cacique y en su tumba fueron colocados sus ponchos, sus armas, su platería y unas 20 botellas de anís y ginebra, las que fueron bebidas por sus saqueadores años después, sin que les importara el valor sagrado de esas ofrendas. El teniente Nicolas Levalle fue el encargado de recolectar los huesos y las pertenencias de quien había sido el temerario dueño y señor de las pampas, las que finalmente recalaron a fines del siglo XIX en el Museo de La Plata. Desde entonces sus descendientes piden su restitución.
 
Además de la restitución de los restos, la norma establece que las investigaciones científicas que se pretendan realizar deberán contar con el consentimiento de los integrantes de la comunidad. En el Museo de La Plata ya se han restituido restos humanos pero quedan más, muchos de ellos caciques de los principales pueblos; por eso se plantea una restitución masiva.
  
La restitución de restos humanos indígenas significa un reconocimiento por parte del Estado a los pueblos originarios como sujetos plenos de derecho, con capacidad de honrar a sus antepasados de acuerdo a sus convicciones, tradiciones y costumbres.
 
En torno a la figura de Calfucurá se han tejido numerosas leyendas, incluso mientras estaba con vida. Se decía, por ejemplo, que tenía dos corazones o que tenía a su servicio a un witranallve (jinete fantasmal) que le ayudaba en las batallas. Según creían sus seguidores cuando Calfucurá era niño recibió una pequeña piedra, un cheruwfe (meteorito) de color azul de manos de un huecuvu (espíritu maligno), convirtiéndolo en invencible.