“Este humedal es una laguna de agua salada, condición única en este tipo de ecosistemas. Se trata de la más grande de América del Sur y la quinta a nivel mundial. Sus más de 800.000 hectáreas son el hogar de más de 400 especies animales, algunas en peligro como el Aguará guazú y el Lobito de río. A pesar de un pedido realizado en 2017, aún no cuenta con protección a nivel nacional, sostuvo Leonel Mingo, coordinador de la campaña de humedales de Greenpeace.

De acuerdo a la organización, la alteración del sistema hidrológico de la laguna, la caza y la pesca furtivas y la deforestación generan impactos directos sobre este humedal. “El humedal es reconocido por brindar servicios de aprovisionamiento de alimento y agua para el sostén de la biodiversidad; regulación climática y purificación del aire, reciclado de nutrientes y formación de suelos”, agregó Mingo.

El 21% del territorio nacional está cubierto por humedales. “Por eso, es fundamental contar con una ley nacional de humedales que preserve estos ecosistemas”, finalizó Mingo.

La categoría de Parque Nacional aseguraría el resguardo de su riqueza de biodiversidad y pondría un freno a las amenazas que lo acechan. Especies como el yaguareté y el venado de las pampas ya desaparecieron de la región.