Banda de Lucero tiene una población de 270 habitantes, son 70 familias que están aisladas desde hace 15 días. Hace años que piden un puento porque el río que rodea el pueblo crece y es común que queden incomunidados. Han pasado diferentes mandatos, docenas de promesas y la situación de este pueblo catamarqueño sigue siendo la misma de siempre, pero ahora con el agravante que el rio creció más de lo debido y toda la comunidad lleva dos semanas aisladas.

“Ya llevamos aislados 15 días, el agua no baja y estamos muy preocupados”, comentó el Delegado Municipal de Banda de Lucero, Americo Nieva. El pueblo queda a orillas del Río Abaucán, a sólo 17 kilómetros de Tinogasta. Hace años que necesitan un puente, la necesidad crece mientras pasan las gestiones de gobierno.

Un puente para Banda de Lucero es el caballito de todos los candidatos en campañas políticas, lo prometieron gobernadores, ministros, intendentes, senadores, diputados, tanto nacionales como provinciales, lo cierto es que la obra tan soñada por los vecinos nunca llega.

En su primera gestión el ex intendente Hugo Ávila prometió que si no conseguía los fondos lo haría de su “propio bolsillo”, Ávila cumplió su gobierno y se fue sin cumplir con su promesa, lo mismo ocurrió con el ex gobernador radical Eduardo Brizuela del Moral quien en sus dos periodos lo prometió, la actual gobernadora Lucia Corpacci lo anuncio en su primera gestión, pero opto, -por una cuestión política-, iniciar y terminar el puente camino a las termas de Fiambalá.

La semana pasada hubo vecinos que tuvieron problemas de salud, una mujer embarazada en trabajo de parto a la que se la tuvo que hacer pasar usando un elástico de una cama antigua, con el agua un poco más arriba de la cintura “todo un riesgo para nosotros como para el paciente. Un problema de años, que nos duele año a año tener que vivirlo”, dijo Nieva.

Todo el pueblo y aun a pesar de todo, mantiene la esperanza de que algún día el puente se construya, “mucha de nuestras familias regresan a visitarnos pero lamentablemente pasamos semanas enteras aislados.  El problema de nunca acabar, pero la esperanza es lo último que se pierde”, relata el vecino que además de delegado municipal, es el electricista del pueblo, el chofer, el camillero. Seres humanos que se llevan a un pueblo al hombro, sin esperar nada a cambio.

“En la primera gestión del intendente Hugo Ávila se había comprometido a hacernos un puente colgante, incluso había dicho que si no conseguía los recursos lo haría con plata de su propio bolsillo, pero fue todo una falsa promesa como las de todos”, se quejó el hombre.

El año pasado el senador departamental, Bernardo Quintar presentó en la legislatura de la provincia un proyecto de resolución para la instalación de un puente Beily sobre el Rio Abaucán para vincular a la localidad con la ruta 60 en tiempos de verano. “Este proyecto viene a plantear una solución si se quiere temporaria, pero que sin dudas es de fundamental importancia”, explicaba un candidato en tiempos de campaña. Las palabras se las llevó el viento.

La gente mayor ya perdió la esperanza, pero lo más jóvenes aún la mantienen “algún día alguien nos dejará de mentir y se acordará de hacernos el puente”, dicen los vecinos.