Por: Ingeniero Guillermo Vila Melo. Consultor especialista en camélidos

Fotos: Martín Llambí

 

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Fuente de riqueza.

 

En el pasado, los camélidos sudamericanos conformaron la riqueza pecuaria de los pobladores andinos. Fueron utilizados como animales de carga, fuente de fibra, carne
y cuero, como así también formaron parte de su patrimonio, otros productos indispensables para la subsistencia de un amplio sector de las comunidades.

 

La mayor población natural de estas especies, tanto de camélidos sudamericanos
domésticos (Llamas y Alpacas), como de camélidos sudamericanos silvestres (Vicuñas y Guanacos), se concentraron en: Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú.

 

Multipropósito.

 

En el presente, la función de llamas y alpacas es de gran importancia en la seguridad alimentaria de las poblaciones asentadas en las zonas alto-andinas, como también continúa siendo, en el caso de la Llama, un medio de transporte, y en ambos puede aprovecharse íntegramente su fibra, su cuero para vestimenta, su carne como fuente de proteína, y su excremento como combustible y fertilizante.

 

Tendencia mundial.

 

Por otra parte su importancia como alternativa pecuaria en regiones marginales muestra una tendencia creciente. Esta tendencia no sólo se da en los países mencionados, sino, en países que no contaban con estas especies años atrás y que han visto en ellas un enorme potencial productivo económico. Entre estos últimos, se mencionan: Australia, Nueva Zelanda, Norteamérica, Canadá, y, en menor medida, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, España, Israel, entre los más relevantes. Cada uno trabaja en su desarrollo con diferentes objetivos de producción.

 

Cría en regiones inhóspitas.

 

Se estima que, en Sudamérica, el noventa por ciento de las alpacas y casi el 95% de las llamas y alpacas se encuentran en manos de criadores andinos. De ambas crías se destaca su eficiencia en el uso de frágiles praderas naturales presentes en un suelo muy lábil, su capacidad de habitar geografías accidentas y su adaptación a condiciones climáticas muy adversas, ambas caracteriza a estas regiones como realmente inhóspitas.

 

También se destaca como una alternativa pecuaria productiva económicamente relevante para las regiones andinas, ya que el mencionado ambiente desértico de estas regiones impide la implementación de otras alternativas productivas que no sólo sean eficientes sino que además no erosionen el medio en el que se desarrollan.

 

Sin embargo, también debemos mencionar que en la mayoría de estas regiones no se observa un manejo productivo eficiente, de esta manera no se genera un incremento del ingreso económico de las comunidades criadoras, por lo que nos encontramos frente a economías de subsistencia.

Si a lo mencionado sumamos los esfuerzos que vienen realizando, a nivel público
y privado, los nuevos países productores frente a los países cuya cría data de siglos, éstos últimos van a quedar totalmente relegados.

 

Lo mencionado no ocurre sólo a nivel de países, sino también a nivel regional dentro de los mismos países criadores haciendo más desventajosa la situación de los criadores originarios.

Por lo mencionado cabe preguntarse: ¿cómo evitar la emigración de la mejor genética hacia regiones de los países productores? ¿Cómo generar negocios con los países nuevos más desarrollados sin perder calidad en estos recursos genéticos? Es realidad que ellos aplican tecnología de punta, transferencia de embriones e inseminación artificial, en pos de un rápido y eficiente mejoramiento genético de esta ganadería, pero lo harán sólo en beneficio propio, ya está ocurriendo en el Perú.

 

Con el objeto de evitar esta migración de genes, en desmedro de los criadores ancestrales y en desmedro de la riqueza genética de los países, realicé infinidad de
consultas dando oídos a un sinfin de opiniones. La mayoría de ellas inclusive solicitaban el cierre de fronteras -regionales, provinciales, como nacionales- lo cual
hace que sean sólo medidas temporarias que pueden paliar en algo la situación.

 

Estas propuestas, en el fondo, no hacen a la raíz del problema y permiten que otros, dentro del perímetro cerrado por Resoluciones y/o Decretos (en diverso tipo de fronteras), puedan aprovecharse de la situación. En definitiva estamos frente a un sistema de competencias comparativas y competitivas que siempre dejan mal posicionado al criador ancestral.

 

El desafío.

 

En mi criterio, si bien lleva más tiempo y mayor trabajo, el desafío se debe afrontar fomentando o motivando una eficaz y eficiente producción de camélidos. Esto se lleva a cabo con programas o actividades de fomento que incentiven a los criadores (tradicionales, nativos o lo que quieras que los identifique) a convertir la cría, en este caso de llamas y alpacas, con sus materias primas, en una alternativa con una rentabilidad acorde a su escala productiva.

 

Si nos referimos a la región alto-andina, años en terreno me han convencido que no es verdad que las comunidades no pueden aprender, comprender y realizar mejores producciones sino que por medio de la combinación de su saber (en forma diaria en la actividad y tecnologías ancestrales) y nuestro conocimiento (años de estudios, nuevas tecnologías y vivir otras experiencias) es posible generar y potenciar experiencias positivas que permiten el crecimiento de las comunidades, siempre y cuando haya una condición aceptada: generar entre el saber y el conocimiento la capacidad de escucharse (no digo oírse) forjando así intercambios de ideas que deriven a la toma de decisiones consensuadas.

 

Queda claro que debemos desarrollar esta ganadería y, también, que todos no podemos hacer todo. Traducido, quiero decir que los criadores andinos no pueden abarcar todo el proceso de producción, procesamiento, transformación y
comercialización de productos y que, por ende, necesitan que otros actores
andinos y extra andinos como especialistas comprometidos, artesanos, comerciantes,
microempresarios, empresarios, se incorporen al juego.

 

Ahora bien, en esta interacción los criadores andinos deben prepararse y adquirir el criterio de saber qué es lo bueno y que no es lo bueno de sus tropas, prepararse a agregar valor tanto a sus animales (genética, sanidad y nutrición), como a sus materias primas (mejorar esquila, limpieza y envellonamiento por ejemplo) ya que
de lo contrario no mejoraran su pool genético, continuarán criando animales sin utilidad alguna, obteniendo materias primas de baja calidad y desperdiciando sus recursos.

 

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