Científicos argentinos recibieron un premio otorgado por esa publicación de la Sociedad Experimental de Biología (SEB) establecida en 1923 en Birbeck College, una universidad con sede en Londres, Reino Unido.

“En mi nombre y en el de los integrantes de mi grupo estamos muy agradecidos con este reconocimiento. Constituye un estímulo para seguir realizando ciencia básica de excelencia con miras a producir herramientas que mejoren la productividad del sector agro”, afirmó Marcelo Yanovsky, director del estudio, jefe del Laboratorio de Genómica Vegetal de la Fundación Instituto Leloir (FIL) e investigador del CONICET.

Yanovsky, el becario postdoctoral Andrés Romanowski y otros investigadores ganaron el premio al mejor artículo publicado en 2020 en “The Plant Journal” en la categoría “recursos de artículo” que refiere a estudios que producen “conocimientos biológicos novedosos” y contienen conjuntos de datos de referencia a gran escala derivados de análisis genéticos y del proceso de su expresión en proteínas “que la comunidad probablemente continuará utilizando para el análisis de metadatos que conduzcan a nuevos resultados biológicos”.

El artículo en cuestión analiza cómo la actividad genética y molecular del reloj biológico de Arabidopsis thaliana (modelo vegetal que comparte mecanismos biológicos con los cultivos de mayor importancia agrícola) regula a lo largo del día la actividad de genes que controlan múltiples procesos fisiológicos como la germinación, desarrollo y crecimiento.

Mediante un enfoque que combina herramientas bioinformáticas y de secuenciación de transcriptomas (conjunto de todas las moléculas de ARN que produce el ADN de las células como mensajes para producir diferentes proteínas), los investigadores identificaron el modo en que miles de genes, que regulan la fisiología, son activados por el reloj circadiano en momentos precisos del día.

También pudimos describir a escala molecular cómo el reloj biológico de la planta regula múltiples actividades del splicing alternativo, un proceso que permite que un gen pueda producir más de una proteína capaz de generar una mejor respuesta de la célula a las variaciones de los estímulos internos y/o externos”, explicó Romanowski, ahora investigador invitado en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Edimburgo, en Escocia.

Lee Sweetlove, editor en jefe de “The Plant Journal” e integrante del Departamento de Ciencias Vegetales de la Universidad de Oxford, Inglaterra, felicitó a Yanovsky y a su equipo por realizar “una ciencia sobresaliente”.

La productividad de los cultivos depende de una correcta sincronización del reloj biológico con las claves del ambiente. Por esta razón, conocer en detalle cómo los genes controlan el orden temporal (durante el día y las estaciones) de la fisiología vegetal podría ser útil para desarrollar cultivos que se ajusten al cambio climático o adaptar cultivos de distintas especies a diferentes latitudes para las cuales no están acostumbrados”, señaló Yanovsky.

Lograr ese objetivo será clave “para garantizar la seguridad alimentaria en un contexto de calentamiento global y creciente aumento demográfico”, añadió.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir