Con el clásico “Que descansen” y un beso en las mejillas, daba las buenas noches Prosperina mientras ponía sus caderas fuera del alcance del pellizcón con que Doña Potola la despide cada noche. En la mesa ratona el café humeante, las galletas secas y las dos copitas con el botellón de licor de mandarina. En la pantalla de la tele los primeros cómputos que daban una marcada diferencia al partido gobernante y el pasaporte para la señora Presidente hacia las elecciones de octubre.
– ¿Dos cucharaditas como siempre? -preguntó la Señora República.
– Sí, mi amiga, y gracias.       
– Le estaba admirando el pulso.
– No tengo motivos para andar temblequeando a pesar de la edad.
– Algo de nervios debe de tener, pues están decidiendo quién la va a administrar por cuatro años más. La gente decide a través del voto doña,  esa es la esencia de la democracia y nos debemos atener a ella.
Algunos candidatos se estarán preguntando cuándo van a aparecer sus votos. Las cifras marcan una tendencia muy firme doña. Un 50% para la Sra. Presidente y el otro 50% atomizado para las alternativas que se ofrecieron. 
¿Qué nos pasó? Se estarán preguntando quienes vienen de caminar el país y se quedaron comiendo un asado donde tienen su nicho de simpatizantes.
– Doña Potola, esto ya lo hemos hablado hasta el cansancio. Más que candidatos parecían comentaristas de la realidad. Todos prometían una mejor educación y nadie en su sano juicio está en desacuerdo con ello. Terminar con la inseguridad y los muertos anónimos, los que todos los días ofrece una sociedad resignada a vivir tras las rejas que le han tenido que poner a sus hogares. Viviendas y generar puestos de trabajo, todo resumido en un corto publicitario con los candidatos sonrientes, tratando de cautivar al electorado.
-¿Y qué les ha faltado a su entender señora?
– Añoro los programas de los partidos donde sentaban las bases de la plataforma política.
– Tiene razón mi amiga. Se ha instalado el personalismo y detrás de cada palabra y de cada gesto se descubre la lucha por el poder. Hoy se están disputando voto a voto para ver quién queda segundo y otros cuentan las migajas para poder presentarse en octubre. Mientras tanto, ha pasado la mitad del año y quisiera saber cuántos representantes se han dado una vuelta por el Congreso, aunque sea para ver si no les han vendido las bancas.
– ¿Le sirvo una copita de licor, doña?
– Sí señora. Vamos a brindar por su amiga y a renovar nuestro deseo de invitarla a compartir un día de campo con quienes más allá de los festejos debemos seguir produciendo y necesitamos un claro mensaje para saber a qué reglas debemos ajustarnos. Mañana al salir al campo y al ver el trigo, me gustaría saber si lo puedo vender en diciembre o lo tengo que guardar con el del año pasado. Ahora se deben fijar las reglas y no luego de las elecciones de octubre.