La escapada familiar para ir de pesca o la ida con amigos para arrojarse en los pozones del río Neuquén, era una extenidida constumbre entre los pobladores de esa capital provincial. Pero, en los últimos años, la urbanización de la ciudad avanzó notablemente y la zona ribereña neuquina pasó a ser un verdadero privilegio para los vecinos. Asimismo, muchas tierras cerca de la ribera dejaron de ser inundables en la práctica y muchos chacareros le han ganado tierras al río.

Carteles con la leyenda “propiedad privada”, clausura de calles públicas, tranqueras y construcción de casas; son algunos de los factores por los cuales cada vez es más dificil acceder a uno de los lugares más lindos de la ciudad.

“Acá todos los meses te encontrás con algo distinto, gente que quiere construir o a veces alambrar”, contó un vecino, peón y baquiano que conoce hace décadas los movimientos en la zona rural.

Así, la doctrina del camino de sirga, que sugiere dejar 20 metros de costa del río parece no cumplirse en muchos casos. Hace años un abogado local presentó un proyecto para dejar libres 35 metros de costa de río, con multas, para quienes no cumplan. Sin embargo, la iniciativa nunca fue tratada.

En estos años la comuna intentó además llevar adelante un proyecto para reformar las costas. La idea era intervenir en una reserva natural en la costa e instalar una suerte de camping o lugar de avistaje de aves. Pero, quedó en el camino. De este modo, la proliferación de loteos y la llegada de gente que quiere un mejor lugar para vivir trajeron conflictos con los antiguos pobladores rurales.

El caso más reciente de obstrucción hacia la costa fue el cierre de una calle que conectaba hacia la denominada “playita de Galván”, en una chacra dividida entre los ejidos de Centenario y Neuquén, donde una reconocida inmobiliaria colocó un cartel y una tranquera de caño y ya no se puede pasar al río.

Allí ya está en marcha un proceso de urbanización donde en un futuro vivirán más de mil familias, pero sólo las que están dentro del loteo podrán disfrutar del río.

De las diez calles que tiene la localidad que conectan las chacras con las aguas del río, comunicando con varias hectáreas de reservas naturales, al menos dos fueron cerradas con tranqueras por vecinos.

Hasta hace unos años, los bañistas tenían una complicidad con los dueños de las tierras, pero hoy, con la inseguridad, son muchos los que deciden poner frenos. Uno de los ejemplos es la calle 2, donde un sendero que conducía a un reserva natural fue clausurado por un particular que construyó una vivienda. Asimismo, en la calle 9 y en la 13 hoy es más difícil acceder a la costa debido a particulares que restringen la entrada a los mejores sitios para disfrutar del agua.

Otros, además, han vendido sobrantes, fracciones de tierra con vegetación de ribera y han formado condominios, donde apenas tienen los servicios básicos, pero con el privilegio de vivir en una zona apacible y tranquila cerca de las aguas del Neuquén.

La creación de condominios en la costa del río, que viene hace 10 años, llevó a muchos a cerrar parte de los accesos al río Neuquén.

La compra de tierras en la costa se hacen a veces de manera ilegal. Pero desde 2012, por ordenanza, se han blanqueado zonas donde hasta hace poco no se urbanizaba. La gente busca privacidad y no quiere a pescadores cerca de los ríos. Cierra los caminos por seguridad para evitar el ingreso a las chacras. Pero con ello, se restringe el acceso a la ribera.

Tempo atrás, el cierre de una calle en la zona molestó a los vecinos de Nueva España, que enviaron una nota al Concejo Deliberante para que garanticen el acceso al río en ese sector privilegiado. “Se la mandamos el año pasado y todavía no tuvimos respuestas de los concejales”, expresó un vecino.

En tanto, mucho antes, la Asociación Neuquina de Empleados Legislativos (ANEL) adquirió un lote de 12 hectáreas en una “isla” en la calle 8 al fondo. El sector es público y mucha gente solía ir a bañarse a la costa del río. Pero con el tiempo, la entidad construyó un muro para evitar que ingresaran vehículos a la costa.

El Municipio intervino e intimó a la asociación, que tuvo que derribar el paredón y un portón de hierro para dejar un sector de acceso al río y evitar inconvenientes legales. Mientras tanto, el río, que era disfrutado por muchos, ahora está cercado.

Uno de los accesos que se han cortado: