Por Leandro Vesco

Las cosas no están bien dentro del mapa bonaerense. El mal estado de los caminos, la ausencia de una política que proteja a la familia rural crean situaciones de indescriptible irracionalidad como lo sucedido en el Partido de Rivadavia, en el noroeste provincial, cuando algunos productores debieron derramar miles de litros de leche por no poder sacarla debido al pésimo estado de los caminos, que están bajo agua desde hace más de un año.

Roberto Pachiega es el referente de la Asociación de Transportistas Lácteos y Afines, en una entrevista que dio a Radio Provincia trazó un oscuro panorama de los días que se viven en los parajes y pequeñas localidades de la provincia donde en algunos casos hace un año y medio que están incomunicados debido a la presencia de agua en campos, caminos y cascos urbanos, los tamberos sufren como nadie la desesperante situación ya que a las vacas lecheras hay que ordeñarlas dos veces al día, con agua y sin agua esto hay que hacerlo. El drama es qué hacer con toda esta leche que no puede salir del tambo.

Nosotros no hemos tenido ningún apoyo del gobierno. La situación del transporte es muy complicada”, reconoció Pachiega. El Partido de Rivadavia está al sur de General Villegas, el distrito más afectado en la provincia por las inundaciones. Gran parte de los pueblos allí se hallan incomunicados desde hace un año y medio, la inmensa masa de agua baja desde el sur de Santa Fe y el Río V, llegando al noroeste donde permanece estancada. Villegas debió romper rutas para descomprimir su situación y este agua llega a Rivadavia, inundando todo a su paso.

Los tambos se hallan alejados de rutas, la vía de comunicación son los caminos reales o vecinales, todos caminos de tierra que en muchos casos llegan a tener hasta un metro de agua. Sólo en el partido de Rivadavia hay 130.000 hectáreas bajo agua.  “No tenemos pisos firmes porque el agua de las napas está creciendo constantemente y lo que parece tierra en los caminos, es todo agua. Los camiones no pueden llegar a los tambos ni trasladarse a otro lado porque los rodados no pueden acceder a la zona”, señaló el presidente de la Sociedad Rural, Leandro Toribio. El modelo productivo elegido, ha intensificado la poca absorción de la tierra.

La imagen es irracional en un país con un altísimo nivel de pobreza. Pero refleja la desesperación de los tamberos que hace décadas vienen exigiendo sólo una cosa: el mantenimiento de los caminos, algo que no se produce debido a la falta de gestión y la completa ausencia de una política de Estado que priorice estas vías de comunicación que son las que usan la familia rural, y la mayoría de los pequeños tamberos, que son los más perjudicados. “Sacan la leche como pueden, la situación es angustiante”, detalló el dirigente rural. Los tambos de Rivadavia quedan a mas de 500 kilómetros de La Plata, los funcionarios provinciales no dejan su lugar de comodidad para acercarse y olvidan a estas comunidades.

“Como no entran los camiones, se trata de llegar en tractores pero la potencia no es suficiente para pasar por determinadas zonas. Al no haber caminos es imposible tener accesibilidad a los campos”, reconoce Toribio. La solución es la menos deseada: tirar esa leche. Seguramente en estos días en donde las campañas políticas tratarán de mostrar los éxitos de las diferentes gestiones, olvidarán mostrar la realidad del sistema político: asfalto para las ciudades cabecera y olvido par la familia rural.