Que el glifosato no nos hace bien, no es una novedad. No solo hace años fue catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como probablemente cancerígeno (es decir, puede causar cáncer, como se demostró en la provincia de Córdoba), si no que existen además 665 investigaciones científicas que demuestran el daño que este herbicida ocasiona a la salud y su impacto ambiental.

El glifosato puede ocasionar efectos irreversibles en el sistema nervioso, como comprobaron investigadores del área Toxicología de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y puede impedir el desarrollo embrionario y fetal, según una investigación del Laboratorio de Informática e Inteligencia Artificial del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

Ahora, la utilización de este herbicida creado por Monsanto fue prohibida en Rosario “en todas sus variantes, tanto para uso agronómico como así también para espacios públicos y jardines particulares”.

La medida, impulsada por los concejales Osvaldo Miatello y Pedro Salinas, indica que la Secretaría de Ambiente y Espacio Público de la Municipalidad deberá encargarse de encontrar “medidas alternativas para el control de malezas, atentas al cuidado del medio ambiente y la salud de las personas”.

Los ediles recordaron que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la OMS incluyó al glifosato en el grupo 2A de principios activos que “se clasifican como probables carcinógenos para los seres humanos”. Además, explicaron que según datos del Ipec “en la ciudad de Rosario, un total de 309 hectáreas están afectadas a la siembra y producción de soja”.

La normativa menciona una serie de estudios científicos que consideran al herbicida como peligroso para la salud. Entre otros, se cita el informe de expertos de la ONU que en marzo de 2017 en Ginebra declararon que “el uso excesivo de pesticidas constituye un riesgo para la salud y remarcaron la obligación que tienen los gobiernos de resguardar a los niños del peligro de los agrotóxicos”.

También que “un estudio realizado por científicos del Conicet y publicado en el 2016, en la revista internacional Enviromental Monitoring and Assessment, determinó la presencia de altos niveles de glifosato y su degradación en toda la cuenca del Paraná, incluyendo las costas santafesinas”. Los ediles aseguraron que numerosos países (Holanda, Malta, Sri Lanka, entre otros) y municipios (Barcelona, Madrid, Hamburgo, Edimburgo, Minneapolis), a lo largo del mundo, han prohibido el uso del herbicida.

En Francia está prohibido el uso de glifosato en los espacios públicos abiertos, y desde el gobierno manifestaron que prohibirán su uso en jardines particulares a partir del 2019”, expresaron los ediles.

Las estadísticas de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, indican que en Argentina 1 de cada 5 personas mueren por cáncer, pero que en estos pueblos ubicados en zonas agrarias, donde los habitantes padecen las pulverizaciones terrestres y aéreas, mueren de cáncer 1 de cada 3 personas, incluso en algunos pueblos como San Salvador, Entre Ríos, se mueren 1 de cada 2.