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Revista el Federal - Innovación - nota

Proponen que la ropa indique su factor de protección solar

Investigadores y médicos impulsan una herramienta para prevenir el impacto nocivo de la radiación ultravioleta (UV): prendas de vestir que declaren su “factor de protección”, al igual que las cremas.

En Argentina se comercializan remeras que declaran un “factor de protección UV” (UPF) o un “filtro UV” mayor a 50, pero no hay regulaciones que lo certifiquen.

Australia fue pionera en un método para evaluar la capacidad de los tejidos de la ropa para bloquear o atemperar la radiación UV y comenzó a impulsar normas en esa dirección, al igual que Nueva Zelanda, Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, como lamentó la Organización Mundial de la Salud (OMS), aún no se ha desarrollado un estándar internacional consensuado para el concepto del FPS o “factor de protección solar” de la vestimenta.

Usar protectores solares no ha demostrado ser una solución integral para la prevención del cáncer de piel, especialmente el de células basales y el melanoma”, afirmó el doctor Nathan Downs, investigador de la Facultad de Salud, Ingeniería y Ciencias de la Universidad del Sur de Queensland, en Australia.

“Así como existen filtros de radiación UV químicos (geles, cremas o sprays), también están los físicos: la vestimenta o accesorios como sombreros, paraguas y lentes”, explicó el doctor Rubén Piacentini, director del Grupo de Física de la Atmósfera, Radiación Solar y Astropartículas del Instituto de Física Rosario (IFIR), que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Rosario.

Downs propuso en 2018 la creación de un “Factor de Protección Solar de las Prendas de Vestir” o “Garment Protection Factor” (GPF). El GPF integraría dos variables: datos de la protección que confieren los textiles y la proporción del área de superficie corporal que queda expuesta. Así, para el mismo material y color de la prenda, el GPF de una remera de manga corta sería menor al de una de manga larga; y, yendo al extremo, el de un bikini sería inferior al de una malla enteriza.

“Cuanto más alto sea el GPF, mejor será la protección provista por la prenda de vestir en términos de cobertura de la superficie corporal y protección UV del material”, afirmó Downs, quien también integra la Unidad de Investigación del Cáncer de Piel de la Facultad de Salud Pública, Ciencias Médicas y Veterinarias de la Universidad James Cook, en Queensland, Australia.

Para el doctor Daniel Feinsilber, jefe de la División Dermatología del Hospital Ramos Mejía, en Buenos Aires, el uso de ropa con protector solar “es una medida muy interesante, sobre todo para personas con fototipos muy claros de la piel (I y II) que tienen pocas defensas de la melanina (pigmento que protege la piel)”.

El también profesor de la Universidad Favaloro añadió que, si las personas pasean o van a la playa entre las 11 y las 16, deben usar protectores solares, estar bajo una sombra de al menos tres metros de diámetro y, en casos de pieles muy blancas o con antecedentes de lesiones malignas cutáneas, vestir remeras de manga larga con un factor de protección solar. Ese tipo de vestimenta también es indispensable para quienes deban trabajar al aire libre en ese período.

Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir