El programa divide estos pueblos en tres regiones, en base a su cercanía a tres centros urbanos, como las ciudades de Buenos Aires, Mar del Plata y Bahía Blanca.

Se trata de localidades como Azcuénaga, Gouin, Carlos Keen, Uribelarrea, Las Pipinas, Villa Ruiz, Villa Lía, Santa Coloma, Escalada, Cazón, Rafael Obligado, Villa Loguercio, Gardey, cuyos paisajes van desde la llanura hasta el mar, con importantes sistemas de sierras y cientos de cursos de agua.

Se trata de poblaciones con amplios espacios, donde se pueden desarrollar actividades en grupos reducidos. El programa promueve acciones turísticas que fomentan la identidad de los pueblos, la creación de fuentes de empleo e impulsa recursos genuinos que favorecen el arraigo.

Además, contribuye a la elaboración de circuitos turísticos comunitarios, con la puesta en valor de los propios atractivos y el patrimonio local por parte de sus habitantes.

Antes de la pandemia, los turistas que visitan estos destinos realizaban un gasto promedio diario cercano a los 2.000 pesos -según los últimos registros- con estadías que se acercaban a los dos días, un registro importante para un segmento considerado como “de cercanía”, de “escapadas” o miniturismo.

Leandro Vesco, especialista en Pueblos Rurales del Colegio de Profesionales de Turismo de la provincia de Buenos Aires, señaló que“estos sitios reúnen todas las características para ser sanos y seguros para los turistas”, tras la pandemia de coronavirus

El experto consideró que tras la cuarentena “vienen tiempos positivos para los emprendimientos vinculados a estos pueblos, que laten, sueñan e invitan a recorrer mágicas historias, saborear ricas comidas y embriagarse con los aromas de la naturaleza y el silencio”.

Vesco afirmó que “el turismo de cercanías, con poca gente y en lugares ventilados y familiares, va a ser el primer eslabón de la actividad en reactivarse” y en base a las experiencias que se recojan en este segmento “se podrá acelerar la vuelta de todos los servicios y en todo el país”.

La gran mayoría de estos emprendimientos son familiares o muy pequeños, algo que brinda a los turistas seguridad e intimidad.

La creación de nuevos productos para este segmento aparece como un tema clave tras la pandemia, porque en el nuevo turismo las cuestiones relacionadas con la higiene, la seguridad y el distanciamiento tendrán casi el mismo valor que los atractivos naturales y culturales en las exigencias de los visitantes.

En ese sentido, Vesco subrayó que las actividades en estos pueblos garantizan el cumplimiento de las recomendaciones para prevenir el coronavirus”.