Por Gustavo Hierro

El principio de Arquímedes ejerce sobre el espectador el efecto de una cachetada. Es una obra perturbadora, absolutamente actual, escrita con maestría por un catalán -Josep María Miró- que mantiene en sus trabajos la impronta de una provocación constante.

El punto de partida es un gesto inofensivo que, mediante manipulación y prejuicios, se convierte en una exasperante polémica que envolverá a los cuatro personajes de la historia. Pero también al público, para quien la tensión no cede ni por un instante. 

La trama envolvente y la atmósfera de intriga que logró instalar la directora Corina Fiorillo son valores inescindibles de la puesta, que muestra el conflicto que se desata después de que un profesor de natación besa a un niño de cinco años que tiene miedo a meterse en el agua sin flotador.

El nudo, precisamente, reside en las diversas interpretaciones que se hacen de esta conducta: allí aparecen en escena de los miedos, las calumnias, las taras y los prejuicios de una sociedad que hace ya tiempo perdió la pureza y la mirada bienintencionada. 

El inteligente juego escenográfico ofrecido por la realizadora, que muestra al vestuario donde transcurre la acción desde dos perspectivas diferentes a través de las sucesivas escenas -un recurso que extiende también a los contrastes entre luces y penumbras-, no sólo apunta a la originalidad visual y al juego dramático entre los personajes, sino que también invita al espectador a meditar sobre la insondable complejidad del alma humana y sus claroscuros.

Arquímedes es la primera obra de Miró en estas playas, y llegó al país gracias a la iniciativa de Fiorillo, quien logró estrenarla en el Teatro General San Martín con un enorme éxito de público, en una temporada brillante en la que, además, obtuvo siete nominaciones a los premios ACE. 

El principio de Arquímedes plantea, de principio a fin, una identificación absoluta del espectador con la obra, que, al decir de su propio autor, es una historia de personas bienintencionadas, atrapadas por los perjuicios y por los miedos de este tiempo. 

Un capítulo aparte para Alejandro Paker, la última incorporación del equipo, quien aceptó reemplazar a Juan Minujín en el rol estelar del profesor acusado de pederastía, y debió meterse en un rol complejo en los quince días previos al reestreno.

El crescendo de angustia y desesperación que logra para su personaje muestra el calibre de un intérprete que si bien ya tiene un reconocimiento ganado, en especial, en el teatro musical, demuestra que tiene por delante mucho más para dar al teatro. 

 

EL PRINCIPIO DE ARQUIMEDES

Dirección: Corina Fiorillo. Autor: Josep María Miró.  Con Alejandro Paker, Beatriz Spelzini, Martín Slipak y Nelson Rueda. 

En Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131, Caba. 

Funciones: Jueves 16 y viernes 17/10; jueves 23/10;  jueves 30 y viernes 31/10, a las 21. 

Entradas desde 110 pesos en boleterías.