Estos lugares, donde hoy se asienta Puerto San Julián, eran llamados hasta no hace mucho, la Tierra Incógnita, entonces las leyendas hacían la realidad. Al sur de nuestro mapa y del mundo, las playas de este encantador pueblo recibieron por primera vez la aparición del hombre europeo, con veranos calurosos que permiten disfrutar de las cristalinas y coloridas playas, e inviernos duros, Puerto San Julián es un destino que aún huele a misterio, a brújulas gastadas, pero donde es posible probar los más sabrosos frutos de nuestro mar y conocer las historias más fabulosas.

El pueblo está metido en una lengua del mar que penetra el continente, la tranquilidad de este accidente geográfico fue legendaria en la historia de la navegación universal, las aguas se presentan calmas acá y las grandes olas que presagian el fin del mundo quedan una vez que se sale de la Bahía San Julián, allí donde la Punta Desengaño se desnuda al mar Argentino. Los boulevares y sus calles son pintorescas y la presencia del mar es dominante. Los 8000 habitantes desarrollan su vida en total tranquilidad. Es notable aquí la sensación de distancia. La Avenida San Martín cruza el pueblo, finalizando en la costanera. Hay comercios de todo tipo, y la actividad que mueve la economía local son el turismo y la pesca.

Una de las atracciones es la gastronomía, la oferta es variada -al igual que la hotelería- pero predominan los sabores del mar, pulpos, calamares, berberechos, centollas, mejillones, ostras son platos que no faltan en ninguna carta de menú. San Julián es una típica comunidad patagónica, el sentido fundacional está en todos los ámbitos. Un paseo imperdible es el Circuito Costero, donde es posible hallar toda la belleza de la fantástica biodiversidad de nuestra Patagonia, cormoranes de patas rojas, ñandúes, zorros, guanacos y pingüinos magallánicos se nos cruzan sin temor, aquí el hombre ha llegado hace muy poco. Interminables playas se funden en abruptos acantilados, configurando una escenario natural bellísimo. Tanto los lugareños como los visitantes, en días de calor eligen las playas de Cabo Curioso, la Garganta del diablo o la Playa Sholl.

Como en todo pueblo patagónico, el árbol es un bien escaso. Al fondo de la Avenida San Martín está la réplica de la Nao Victoria que anclara en esta costa junto con Magallanes en 1520, hoy funciona un museo. A escala real nos cuantifica la valentía de aquellos marinos que en embarcaciones tan precarias se largaban a recorrer el mundo. Este barco fue el primero que dio la vuelta al mundo. Aquí Magallanes vio por primera vez a los tehuelches, fue una experiencia que impactó a los europeos, quienes los llamaron patagones, en referencia a un personaje de una novela de la época, el gigante Patagón. De aquí el nombre Patagonia. Queriendo llevar un patagón para Europa, el portugués conoció la furia americana, en la intentona, un aborigen muere, siendo el primer homicidio registrado en nuestra tierra. Fue en Puerto San Julián donde su tripulación se amotinó, cansado de la obstinación de Magallanes en descubrir el Estrecho que lo volvería inmortal, quisieron matarlo, pero el marino se les adelantó: mandó a la horca al traidor, hoy se puede visitar Punta Horca, el capellán -también conspirador- fue abandonado en una pequeña isla, que desde entonces se llama Isla Justicia. El conocido pirata Francis Drake, también estuvo por aquí, al igual que cientos de soñadores y corsarios que quisieron domar estas tierras indomables.

Hoy Puerto San Julián es un lugar perfecto para descansar y conocer de cerca las leyendas e historia que hicieron la Patagonia, desde aquí se puede conocer el  Yacimiento Arqueológico La María, Parque Temático Fuoco Sacro Vía Lucis,  Centro de Artesanías y el Parque Nacional Bosques Petrificados de Jaramillo. Cuando la luz del sol cae en este confín del planeta, y de a poco las luces de esta comunidad se encienden, la magia que ha envuelto a esta tierra se despierta invitando al visitante a caminar por la costa, oyendo los cormoranes y sintiendo ese aroma característico del mar que despierta el apetito. La Patagonia aquí nos abraza.