La producción de petróleo empieza así: con una roca donde por millones de años se depositó materia orgánica y, por condiciones de presión y temperatura esa materia orgánica se cocinó hasta volverse petróleo. Los petroleros llaman cocina a esta roca, porque se la considera la roca madre. Pero la distancia a la que esta piedra está de la superficie varía.

“En Vaca Muerta, la roca madre está a 3000 metros de profundidad. Pero para extraer el petróleo de esa roca, es necesaria una roca repertorio, que es como una especie de esponja, una roca porosa. Es que la roca madre tiene muy poca porosidad, o sea, tiene poca capacidad de que ese fluido vaya hacia algún pozo. Tiene pocas posibilidades de moverse de esa roca. En cambio, con la roca reservorio, el líquido se mueve y sale. La roca reservorio es una especie de esponja; uno aprieta y sale el líquido”, explica Miguel Galuccio, el presidente de YPF, en una entrevista realidad por el periodista Adrián Paenza.

¿Y el fracking?

Ahora bien, ¿qué pasa cuando esa roca porosa no existe? En Estados Unidos se desarrolló una manera de generar, con una máquina, lo que la naturaleza no construyó. Este sistema no busca la roca porosa, sino que va a la roca madre. “Se usa la técnica de fractura hidráulica para generar microfisuras en esa roca que está, en Vaca Muerta, a 3000 metros de profundidad. Con este sistema, llamado fracking, se logra la conductividad del petróleo”, explica el Presidente de YPF.

El fracking inyecta agua y arena a presión. El agua genera microfracturas en la roca, que, cuando se cierran, generan en la roca una conductividad que antes no tenía. Eso hace que el petróleo fluya en una roca que no podía fluir. “Gracias a esta técnica, el petróleo, que ya existía, pero era inexplotable, ahora pueda ser utilizado. Y eso genera reservas de hidrocarburos que antes otros países no tenían”, dice Galuccio.

Pero, ¿por qué el fracking genera tanta resistencia en organizaciones ambientalistas? Responde el mandamás de YPF. “Hay varios mitos en torno a la fractura. Yo he participado en desarrollos de recursos no convencionales en otros países: China, India, Estados Unidos, Norte de México. Para que ese recurso pueda ser explotado se necesita mano de obra calificada (geólogos, ingenieros), equipos de perforación, equipos de fractura. Hoy el mundo mira lo que los argentinos hacemos con Vaca Muerta.”

Galuccio alude al primer punto de conflicto: el uso del agua. “La fractura hidráulica ocupa mucha agua. Pero en Neuquén, donde está Vaca Muerta, el 97 por ciento del agua termina en el mar, entre el 2,7 y el 3 por ciento se usa para irrigación y el resto, o sea el 0,1 vamos a usarla para el fracking. Y mucha del agua que usamos la recuperamos”.

¿Qué posibilidades hay de contaminación del agua?

“En la historia petrolera, el primer riesgo ambiental con el que uno tiene que lidiar cuando construye un pozo es la integridad del acuífero”, explica Galuccio. “Por eso, lo primero que se hace es identificar dónde está la roca que contiene el agua dulce. Después, se perfora hasta pasar la profundidad en la que está el acuífero y cubrirlo con una cañería con la que protegemos la integridad física del lugar donde está el agua.”

Galuccio dice que puede contaminarse un acuífero mucho tiempo antes de que existiera el fracking. “Si cementamos mal un pozo, tenemos un riesgo. El otro riesgo, que es completamente posible, es si colocamos una fractura en un reservorio que está a 100 metros del acuífero, pero seríamos mediambientalmente inconscientes si hacemos eso. Pero que una fractura a 3000 metros de profundidad pueda conectar con un acuífero a 100 metros es físicamente imposible”.

Para realizar esta técnica de fracking se usa un 95 por ciento de agua, un 4,5 por ciento es arena y el 0,5 son productos químicos como acído cítrico, inhibidores de corrosión, cloruro de sodio, cloruro de potasio e hipocrlorito de sodio (lavandina).

Una declaración muy importante de Galuccio en esa entrevista estuvo centrada en la siguiente reflexión. “Acá vamos a manejar mucho residuo y tenemos que manejarlo bien. Si yo me dedicara completamente al medioambientalismo, me vocalizaría en qué vamos a hacer con el gerenciamiento de los residuos en una zona como la Patagonia, que tenemos que preservar y ser extremadamente profesionales en la maneja de manejarlo”.