La Asociación Amigos de la Casa de Ernesto Sábato viene trabajando en la reconstrucción de la residencia de Santos Lugares del escritor. Con el aporte de subsidios gubernamentales y donaciones de la gente su restauración no sólo se cumplió una necesidad urgente, dado que la casa se venía abajo, sino también un sueño: compartir su legado de Sábato

No será el día de su cumpleaños pero estará en sintonía con los 30 años del informe en el que documentó los horrores de la última dictadura cívico-militar, el “Nunca más”, y varios de esos autores acompañarán la inauguración. “Pasaron los días de su natalicio y las dificultades económicas impidieron nuestro deseo. Llegó esta fecha, que es emblemática en la vida de mi padre y en la historia de los argentinos, y decimos abrirla, sea como sea”.

“Nos habíamos propuesto abrir un 24 de junio, no sólo para honrar el natalicio de mi padre, queríamos reanudar una costumbre familiar: la de abrir la casa en sus cumpleaños para que entrasen todos los que quisieran compartir la fiesta con nosotros”, contó el hijo del escritor.

Desde 1945 Sábato vivió allí junto a su mujer de toda la vida, Matilde; en el mismo lugar se criaron sus hijos Mario y Jorge (falleció en 1995), ahí mismo escribió casi toda su obra -en el jardín descansa una estatua de la diosa Ceres, traída del Parque Lezama por donación de la municipalidad en honor a Sobre héroes y tumbas- y hasta incluso fue habitada por el brasileño Jorge Amado. Ahí mismo el escritor atravesó su enfermedad hasta el último de sus días, el 30 de abril de 2011.

Ya revalorizada, y “reconstruida parcialmente, porque estaba al borde del derrumbe en algunos sectores”, la casa recupera la vitalidad que acompañó al escritor en Santos Lugares, “cada sector, cada mueble, todo lo que se verá, está recuperado como si Sábato se hubiera ido por unos minutos. Y lo que pretendemos es que el visitante sienta que está presente, que ha vuelto”, adelantó el cineasta, sobre esta propuesta que acerca la intimidad del autor deUno y el universo.

“Por supuesto que la entrada será gratuita”, aseguró sin dejar lugar a confusiones Sábato y sobre esta idea reforzó: “No se le cobraba a nadie que quisiera entrar en los cumpleaños de mi padre, y no lo haremos ahora”. Las visitas por la casa serán guiadas y esperan convocar además de público en general a escuelas, estudiantes y otras organizaciones. 

“No va a ser un mausoleo, la idea es repetir la vitalidad que tenía la casa cuando era un centro de creatividad, de discusiones, de alegrías. No va a haber guías uniformados, ni siquiera profesionales; las visitas serán guiadas por sus nietos o alguien de la familia”, explicó sobre los recorridos por esa residencia que recibió a perseguidos políticos, presidentes de la democracia, artistas como Castagnino o Berni, los intelectuales Marechal y Jauretche y hasta el Rey de España, por nombrar sólo algunos.

Para Mario, su padre “estaría muy conmovido” con que las puertas de su casa estén abiertas a todo público. “Él siempre quiso que la casa, luego de su muerte, se abriese para la comunidad; cumplí con el compromiso que había asumido como hijo, pero sabiendo que comparto a mi padre con millones de argentinos. Porque en la familia sentimos que su legado no nos pertenece solo a nosotros, es de todos lo que quieran compartirlo”.

Construida en 1920, la residencia en la que vivió Sábato aloja entre sus muros, sintetizó su hijo, “la creación, en muchos de sus aspectos: la literatura, la pintura, el compromiso. Sus paredes guardan el recuerdo de un hombre que vivió intensamente, que atravesó la mitad de nuestra historia, con pasión, con dolor, con fecundidad. No es el homenaje a una estatua, estará Ernesto Sábato, el que a veces se escondía detrás de sus anteojos oscuros, revelado en su intimidad”. 

Al igual que sus muros, la localidad que la aloja, Santos Lugares, ubicada a unas cuadras de la Capital Federal en el partido Tres de Febrero, del otro lado de la avenida General Paz, es referencia ineludible del segundo argentino distinguido con el Premio Miguel Cervantes. “Para mis padres fue su lugar en el mundo, y los viejos vecinos los recuerdan con un enorme cariño, que le han transmitido a sus hijos y a sus nietos”.

La histórica residencia de Matilde y Ernesto, además de ser un museo vivo destinado al encuentro casi íntimo con el escritor -su biblioteca, los espacios donde escribía, el jardín, los sillones- planea también transformarse en un centro cultural de cara a la comunidad, aunque por ahora, si bien las ideas son muchas, faltan los recursos para desarrollarlas .

“Tenemos la ilusión de que la casa convoque como siempre lo hizo a los que no se resignan, a los que tienen la esperanza de cambiar el mundo. En este caso no hay resignificación, hay continuidad. Un camino que sigue”, resumió uno de los impulsores de esta iniciativa dispuesta a revalorizar la emblemática casa de Santos Lugares pero sobre todo a acercar a los lectores al refugio del gran escritor Ernesto Sábato.

 

Fuente y fotos: Télam.