Por Damián Damore / Fotos: Gonzalo Alvariñas / Intérprete: Susana Valente.

La dieta de la zona, una dieta equilibrada entre proteínas, grasas y carbohidratos. Su creador se llama Barry Sears, nació en Long Beach, California, y actualmente vive en Boston. Se recibió de médico en la Universidad de Indiana. Tiene dos doctorados: uno en bioquímica, en la Universidad de Virginia y otro en medicina en la Universidad de Boston. Publicó 11 libros sobre sus investigaciones en alimentación, saga que se inició con The Zone (Harper Collins, 1985). Muchos de ellos son betsellers mundiales. Su último logro: haber hecho bajar siete kilos a Carlos Tévez, futbolista argentino de la Juventus que aspira a llegar a la Selección.

Usted plantea una dieta sana cuando las góndolas de los supermercados rebasan de productos derivados de la soja o el maíz, que son más económicos que el resto, o envasados son grasas transgénicas ¿Las economías emergentes son los primeros rivales de una buena alimentación? 

Tiene razón, es así. Hace poco dialogué en mi país con alguien del área de salud del gobierno y planteaba esto mismo. La alimentación de una gran porción del planeta se da con el consumo una gran cantidad de ácidos grasos (omega 6). Muchos de ellos provienen, por ejemplo, de aceites comestibles, en general extraídos de
monocultivos como la soja o el girasol. Sabrá usted la cantidad de alimentos que se ofrecen en los supermercados de ese tipo. Pero a la vez este hombre me conwwwaba: “Estoy de acuerdo. ¿Qué hacemos? ¿Nos ponemos en guerra con la agroindustria?”.

¿Hay alternativas?

Sí, tengo una muy buena. Cuando vaya al supermercado, manéjese con cuidado siempre por la periferia. Es decir, allí donde están las verduras y las carnes. Es muy fácil el recorrido porque en todos los supermercados del mundo están el mismo lugar. Nunca se meta en los pasillos silenciosa no desencadena un tipo de proceso inflamatorio que causa dolor. Sin embargo, es suficiente inflamación como para que el cuerpo sufra las consecuencias. Pero si se mantiene en la periferia no tendrá problemas en mantener una alimentación sana. silenciosa no desencadena un tipo de proceso inflamatorio que causa dolor. Sin embargo, es suficiente inflamación como para que el cuerpo sufra las consecuencias.

Una dieta sana cuando las góndolas de los supermercados rebasan de productos derivados de la soja o el maíz, que son más económicos que el resto, o envasados con grasas transgénicas, parece una utopía. ¿Las economías emergentes son los primeros rivales de una buena alimentación?

Hace poco dialogué en mi país con alguien del área de salud del gobierno y planteaba esto mismo. La alimentación de una gran porción del planeta se da con el consumo una gran cantidad de ácidos grasos (omega 6). Muchos de ellos provienen, por ejemplo, de aceites comestibles, en general extraídos de monocultivos como la soja o el girasol. Sabrá usted la cantidad de alimentos que se ofrecen en los supermercados de ese tipo.

¿Qué plantea la dieta?

Plantea un estado hormonal adecuado para cada cuerpo. Y es muy fácil. Hay que respetar cinco comidas diarias. La dieta se centra en una proporción de “40%:30%:30%” de calorías obtenidas de carbohidratos, proteínas y grasas. El estudio de Fronteras Científicas Americanas trató de comparar la efectividad de algunos regímenes dietéticos populares incluyendo el de la zona y los participantes experimentaron la mayor pérdida de grasa y obtuvieron al mismo tiempo aumento en la masa muscular. También dijeron que fue el régimen al que más fácil se podían ajustar, es decir, teniendo los menores efectos adversos como fatiga o hambre. La mayoría de los que reportaron fatiga se dieron cuenta que la misma disminuyó para el segundo o tercer día de hacer la dieta.

¿Cómo está la alimentación mundial?

Mal. Y si seguimos alimentándonos mal la cosa puede empeorar hasta límites insospechados. Hace poco hicimos un estudio en ratas bien alimentadas y mal alimentadas. La tercera generación de ratas mal alimentadas nació obesa.

¿Dieta significa comer poco?

Dieta significa estar saludable, eso decían los griegos con la palabra que de allí proviene. Hay que respetar las tres comidas diarias y dos colaciones. Mire mi mano. Mire la suya, mejor. Si va a comer carne, la medida es su mano. Hablo de la extensión y del grosor. Desde ya, debe ser un corte magro. Porque las grasas la va a aportar otro tipo de alimento, un aceite de oliva, por ejemplo. Y los carbohidratos, las frutas. Hay que tener muy en cuenta el aceite de pescado, que aporta omega 3, como algunos pescados. Si quiere, a la carne la puede hidratar con palta, nada de mayonesas y esas cosas. Sí se pueden comer nueces y almendras. Hay que pensar la comida como si fuera una droga.

¿Hay grasas saludables y grasas no saludables?

Sí. El aceite de pescado (omega 3) es saludable. Un gran aliado para combatir la inflamación. Tomar un suplemento diario de aceite de pescado concentrado es un recurso fundamental para mantener bajo control la inflamación silenciosa. Tiene grandes propiedades antinflamatorias y es la mejor arma de defensa contra cualquier exceso dietético, por ejemplo si comemos mayor cantidad de carbohidratos en alguna comida. La porción recomendada es de aproximadamente 1 a 3 cucharaditas de aceite de pescado concentrado. También puede consumirlo en cápsulas. La cantidad necesaria no depende de la edad, el peso o el sexo de la persona, sino de su estado de bienestar y su conducta dietética. Cuanto más siga la dieta antiinflamatoria, menos aceite de pescado necesitará. Por lo tanto, la porción se puede ir modificando con el paso del tiempo. Las fuentes del omega 6 con el aceite de soja, maíz, girasol, maní, semilla de algodón y fibra e arroz. La mayoría se incorporan a la dieta a través de los aceites vegetales; por ejemplo, el ácido linoleico. Un excesivo consumo de este ácido puede producir inflamación y causar enfermedades coronarias.

¿Hay vínculo entre la inflamación silenciosa y las enfermedades crónicas?

Sí, por eso cuando el proceso inflamatorio persiste perjudica seriamente al cuerpo. Tiene un efecto nocivo sobre las arterias que pueden provocar enfermedades cardíacas, infartos de miocardios y accidentes cerebro vasculares. Destruye las células nerviosas del cerebro, esto favorece la aparición del Mal de Alzheimer y otras enfermedades neurológicas. Favorece la aparición de diabetes. Deprime el sistema unitario y propicia el desarrollo de enfermedades como el cáncer. Si eso no le parece un vínculo vaya a otro médico (risas). La buena noticia es que todas las hormonas pueden volver a estabilizarse siguiendo la dieta antiinflamatoria que aquí le presentamos.

¿En qué tiempo?

 En tres meses, pero ojo: los beneficios del control hormonal no se limitan solo a la pérdida de peso. Mantenernos en la zona antiinflamatoria mejora la salud, da mayor agudeza mental y aumenta el rendimiento físico. La inflamación silenciosa es el polo opuesto al bienestar.

¿Cómo se mantiene al hambre alejado?

Comiendo cinco comidas diarias, no dejando pasar más de cinco horas sin comer. Incluso hay que comer cuando no se tiene hambre. Eso evitará la hipoglucemia.

¿Qué es?

Las visitas nocturna a la heladera.