En 2006 Francisco Bugallo casi deja su vida en el ascenso de la pared sur, la cara más dificil del cerro Mercedario (su altura de 6770 metro), en el extremo sudoeste de San Juan. Era invierno en Calingasta cuando el tiempo los sacudió a él y a su hermano. “Llegamos al campamento base con una tormenta a cuestas. Tuvimos que quedarnos quince días esperando a que el tiempo mejorara -recuerda-. Cuando se despejó hicimos el primer intento por bajar”.

 La nieve reapareció y se quedaron. Volvieron a a intentar. “Nos faltaba poco para llegar a la cima cuando entró otra tormenta por detrás. No la vimos, resultó imposible verla porque la tapaban cuatro picos y la pared cuenta con pendientes de más de 60 grados. Nos agarró ahí. Tuvimos que dormir en una repisita, en la pared a 6200 metros. Eso fue a las dos de la tarde y el viento no dejó de soplar hasta las 11 de la mañana del día siguiente. Ahí nos congelamos”. Las temperaturas rozaron los 50 grados bajo cero. Se rompió la carpa y la manguera del calentador, fuente de calor y de alimentación.

 Cuando amaneció Francisco se topó con una dura realidad. Las manos de su hermano estaban congeladas. “No podía moverlas. Estaban entumecidas. No podíamos bajar. Es menos peligroso subir que bajar, así que sabíamos que había que hacerlo. Los dos éramos conscientes que arriba íbamos a tener señal en el celular. En estas situaciones extremas lo importante que es conocer a tu compañero”, dice como si la filiación se hubiera perdido en un abismo. 

 “Cada uno es responsable de la vida del otro. Es un compromiso tácito -asegura-. Son muchas las cuestiones a decidir. Es necesaria la conexión y conocer de antemano cómo responder. El viento blanco y las temperaturas extremas nos debilitaron mucho, los días siguientes fueron muy duros e intensos. Podrás imaginar el por qué de la marca”, sugiere en un correo, luego de dictar clases de agrotécnica en un colegio de Barreal.

 Unos años después, en una vinería en Palermo, la aventura reta otro parangón. Francisco y Nuria presentan sus vinos para desgustar. En la etiqueta de Cara Sur (la línea roja que resalta el vino homenajea la ruta de ascenso) y se trata de vinos elaborados con la cepa Bonarda y Criolla, del Valle de Calingasta, en la zona de Hilario.

 “En el 2010 empezamos a elaborar vinos con mi hermano Santiago, su mujer Maria Paz, Nuria y yo. Ese año Santiago y Paz se fueron a vivir a Cafayate. Santiago trabaja en El Porvenir de los Andes y Paz en Tolombón. El proyecto lo seguimos con Nuria. En 2013 cosechamos la Bonarda en un parral plantado en Hilario, un paraje a 15 km de Barreal, donde vivimos”. El parral se encuentra en una finca de 10 ha, de las cuales el 80% es uva criolla y mezcla. 

 Aunque las caras del proyecto son Francisco y Nuria el apoyo de la familia Zuccardi es importante para el emprendimiento. “Mis comienzos con el vino van unidos al nacimiento de mi gran amistad con Miguel (hermanos de Sebastián Zuccardi). Nos conocimos los primeros días de facultad y desde entonces somos amigos. Desde los comienzos de Cara Sur hemos discutido sobre el destino de esta idea con Sebastian. También soy muy amigo de Marcelo Desde el 2013 decidimos continuar este camino juntos. Hoy Cara Sur somos Sebas, Marcela, Nuria y yo. Y la familia Zuccardi, como se ve, tiene su lugar en este proyecto.

 El proyecto gira alrededor del Valle de Calingasta, trabajando bastante en los viñedos, seleccionando plantas, eligiendo brotes y yemas. “En 2014 sumamos Malbec y tenemos una sorpresa muy muy interesante”. Se trata de la recuperación de la uva criolla, la uva que se come fresca. “Incorporamos dos huevos de hormigón (ver foto). Los vinos fermentaran en cemento y barricas usadas”, detalla. 

 La Bonarda Sur tiene un hermoso color rubí intenso (intensidad media a media alta). En la nariz aparecen notas de frutas rojas (frambuesas). En boca no es un vino gordo, es más bien vertical, directo y fácil de tomar. Goza de intensidad aromática y fruta. Un gran Bonarda que muestra en forma directa la expresión de la tierra. El mismo camino busca la Criolla, que en breve estará en el mercado buscando un espacio en las góndolas.