Fortín Chacabuco es la primera estancia situada en Neuquén en donde se conservan los pastizales patagónicos para el pastoreo sustentable, de las casi un millón de hectáreas que tienen para este uso quieren extenderlas a seis millones. El domingo último el establecimiento cumplió un año y para el 2020 quieren tener toda esa superficie dedicada al manejo sustentable de la tierra.

La estancia está sobre el río Limay, y dentro del Parque Nacional Nahuel Huapí, y comprende dos ecoregiones: la estepa y el bosque patagónicos donde se promueven técnicas de producción sostenible y se realizan investigaciones para ayudar a la conservación del suelo, el lugar es el habitat de especies nativas como el tucu tucu, huillín, chin chillón, el guanaco y el puma.

Fortín Chacabuco desde su creación se convirtió en un establecimiento modelo y es el primer centro de conservación y producción rural sostenible en nuestro país. Se trata de una estancia abierta a Instituciones que deseen investigar, a las universidades, asociaciones rurales, centros científicos y entidades sin fines de lucro que pretendan estudiar la biodiversidad patagónica y el pastoreo regenerativo.

La historia de Fortín Chacabuco comenzó hace un año cuando fue transferido a la ONG The Nature Conservancy (TNC) que trabaja en la conservación de la naturaleza y a la promoción del desarrollo sustentable en más de 35 países. En el año 2012 desarrolló el protocolo “Grass” que tiene que ver con el pastoreo sostenible que se aplica en un millón de hectáreas en 46 establecimientos rurales de la Patagonia.

“La estancia tiene una larga historia de explotación ovina y como muchas en la zona ve afectados sus suelos por el grave proceso de desertificación que sufre la región, ya que el 70 por ciento de la Patagonia la sufre en algún grado y el 30 por ciento está en estado de desertificación severa, en parte debido a condiciones naturales y en parte por la acción del hombre”, comentó a la prensa Mariale Álvarez, gerente de Conservación y representante de TNC.

“Fortín Chacabuco es un hito muy importante para nosotros, ya que representa el compromiso y la responsabilidad de actuar para proteger los pastizales patagónicos. De esa manera nos convertimos en actores de nuestras propias prácticas para incentivar con el ejemplo a más personas a hacer lo mismo. Buscamos extender la cantidad de tierras para pastoreo de las casi un millón de hectáreas actuales a seis millones para 2020, ese es uno de nuestros objetivos”, detalló Álvarez.