Trabajadores del Parque Nacional Calilegua expresaron su rechazo a la explotación petrolera dentro del área protegida. Lo hicieron acompañados por más de 46 organizaciones de la región en el marco de una doble jornada de lucha concretada la capital y en el departamento Ledesmacon actividades de difusión, conferencia de prensa, firma de petitorio y corte de media calzada de la ruta 34.
 
Sindicatos, partidos de izquierda, comunidades originarias y vecinos se sumaron a la iniciativa que consistió en una conferencia de prensa en San Salvador de Jujuy, radio abierta y entrega de folletos y volantes en la capital y Libertador General San Martín, además de un corte de media calzada de la ruta nacional 34 frente al camino de acceso al yacimiento y a la Planta de almacenamiento y bombeo Caimancito, a efectos de difundir la problemática y firmar un petitorio para presentarles a las autoridades de Parques Nacionales. En dicho petitorio se exige el cierre del yacimiento, el cese de la contaminación y la remediación de los pasivos ambientales por parte de las empresas (públicas y privadas) que son o fueron concesionarias del yacimiento.
 
El Parque Nacional Calilegua es un área protegida situada sobre las faldas orientales de las serranías de Calilegua, en el sudeste de la provincia de Jujuy. El decreto N.° 2149/90 del 10 de octubre de 1990 designó a dos sectores del parque nacional como Reserva Natural Estricta. Es una de las zonas núcleo de la Reserva de Biosfera de las Yungas, junto al Parque Nacional Baritú, la Reserva nacional El Nogolar de Los Toldos el Parque Provincial Laguna Pintascayo y el Parque Provincial Potrero de Yala. 
 
El Parque Nacional Calilegua, única área protegida nacional que conserva las Yungas jujeñas, está siendo amenazado por la explotación petrolera que la empresa privada Petro AP (antes JHP) y la estatal Jemse que llevan adelante con una concesión otorgada hasta el año 2037. El hecho es denunciado por Greenpeace y los trabajadores del Parque, en este sentido se han expresado: “Como trabajadores de la conservación, hace años que venimos denunciando la ilegalidad que significa la existencia de un yacimiento petrolero dentro de un Parque Nacional. Esta situación viola, entre otras, la ley 22.351 de Parque Nacionales, que establece la prohibición de la actividad hidrocarburífera en razón de las graves alteraciones que provoca sobre los ecosistemas; la ley 17.319 de Hidrocarburos, que en su Art. 79 dice: “Son absolutamente nulos los permisos y concesiones que se superpongan a zonas vedadas a la actividad petrolera”; la ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de Los Bosques Nativos; como así también el derecho a la Consulta Previa, Libre e Informada de los Pueblos Indígenas del Convenio 169 de la Olí sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes”
 
Desde lo Ambiental, la desafectación camuflada con la palabra Rediseño del Parque, significa plantear un antecedente nefasto contra las Áreas Protegidas. Existen numerosas áreas protegidas con una fuerte presión para iniciar emprendimientos extractivistas o, como es el caso de Auca Mahuida en Neuquén, donde la actividad petrolera en marcha pretende desafectar el área, o el PN Los Cardones en Salta, donde en 2006, avanzaron con mapas de desafectación para permitir la reactivación de minas de Uranio. Espacios naturales no pueden ser explotados ni para la búsqueda de petróleo ni para niguna otra actividad que no sea la de proteger y resguardar el medio ambiente.