Por Leandro Vesco / Fuente: El Periodista de Tres Arroyos

Hace casi un año Belén D’ Arcángelo y Diego Milanesi salieron de Tres Arroyos a bordo de un Peugeot 504 con un objetivo en mente: recorrer todo el mundo para “que la vida no se nos escape”. Sustentándose con ingenio y con muchas anécdotas por contar, los “Viajeros del León”, como se hacen llamar, siguen recorriendo nuestro mapa mundial. Su viaje es una inspiración para todos aquellos amantes de los caminos, y un ejemplo de constancia y valor.

El paso más reciente de Belén y Diego se remonta a Venezuela y Colombia, países entre los que han dividido sus últimos días de recorrido a bordo del 504. Según refieren, el “León” se ha comportado hasta aquí de manera notable, “soportando calores insoportables y muchas horas de tránsito desordenado” en su reciente paso por tierras caribeñas. En Santa Rosa de Cabal, un punto de la geografía colombiana, el diario local “La Tarde” se ocupó de la difusión del viaje de los tresarroyenses, citando como próximo gran objetivo el arribo a Alaska.

La pareja viajera confesó que el dinero que habían reunido para el inicio del periplo solo iba a alcanzar para una parte del trayecto, como es lógico suponer, y que en pleno camino el ingenio y la inventiva suplirían las carencias que se fueran presentando. El principal sustento de los “viajeros del León” radica en la venta de artesanías y en la preparación de comidas típicas de los lugares que atraviesan. El fin de año los encontró en el intermedio del camino entre Medellín, Bucaramanga, Venezuela y las costas colombianas. Allí reflejaron una de las sensaciones adversas (de las pocas que encontraron) del viaje, ya que la frontera entre ambos países se les ofreció caótica.

Las fronteras caribeñas son siempre terrenos hostiles y en donde el realismo mágico se hace notar. “Después de formar fila por más de dos horas al rayo del sol y procurando no ser chocado por los autos venezolanos, hicimos migraciones. Nos informaron que los trámites de aduana se realizaban en Guarero, unos kilómetros más adelante, y allá fuimos. Gran sorpresa nos llevamos cuando encontramos con un montón de gente esperando para realizar dicho trámite. Al gerente y jefe de la Aduana lo trasladaron y no designaron a nadie que lo reemplace, por ende no teníamos quien firmara el permiso del auto. Había gente que se encontraba varada en la frontera al mejor estilo de la película ‘La terminal’, pero sin aeropuerto”, narraron.

Sin dudas, lo venidero pondrá a prueba su temple y espíritu, ya que muchos de los itinerantes que emprenden travesías similares señalan como complicado el cruce por el istmo de Panamá, con destino hacia el norte. Sin embargo, las dificultades ya superadas en otras latitudes (también pasaron por Ecuador y Perú, en donde conocieron el imponente Machu Picchu) les proporciona el coraje suficiente para seguir. Rescatando las propias palabras de Belén y Diego “haber tomado la decisión es lo que vale la pena. Si vos lo sentís de corazón nada malo va a pasar y la vida es puro aprendizaje, el tema es no quedarse con las ganas”.

Belén y Diego demuestran que un sueño es posible llevarlo a la realidad con la acción. En condiciones en las que muchos no se animarían ni a salir a la esquina, ambos soñaron alto y desafiaron a la cartografía mundial. En estos momentos siguen viaje con la brújula hacia el norte. Alaska es el primer gran desafío y luego, cruzar el enorme océano pacífico para entrar a Asia y seguir viaje. La vida les regaló el don de la curiosidad.

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