Profesionales de la Tecnoteca de la Universidad Popular de Villa María fabricaron con una impresora 3D una mano articulada y se la colocaron a un hombre que había perdido la extremidad cuando tenía dos años, quien ahora podrá abrirla y cerrarla con el movimiento de su muñeca. “No sé si finalmente me servirá para eso, pero al menos buscaremos la forma de que le sirva a alguien más. Tengo 43 años y hace 41 que no tengo mano. Sentir que puedo llegar a agarrar algo es una emoción muy grande”, sostuvo Mario Bertello, destinatario de la prótesis.
 
A través a la mano articulada, Bertello podrá ahora abrir y cerrar ese miembro superior con el movimiento de su muñeca, lo que le permitirá tomar objetos. Si bien perdió su mano derecha cuando tenia dos años, esto no le impidió trabajar de camionero, pero la falta de ese miembro lo condiciona para superar los exámenes de aptitud psicofísica. “Nunca lo busqué porque siempre me defendí bien solo. Pero quiero que esto también les sirva a los chicos. Dar más ideas a partir del uso, desarrollar más capacidad para agarrar”, contó.
 
El dispositivo con el que se imprimieron las piezas había sido adquirido por el municipio de Villa María para la Tecnoteca, un centro de educación tecnológica para niños y jóvenes.
Según se informó desde ese centro, las únicas ayudas externas que se recibieron fueron el modelo original obtenido de Internet -pensado para un niño, por lo que tuvo que adaptarse a las medidas de un adulto–, y la guía de Rodrigo Pérez Weiss, especialista en impresión 3D, que viajó un par de veces desde Buenos Aires.
 
Al trabajo de encastrado y armado de las piezas lo realizó el profesional de la Tecnoteca Marcelo Ghezzi, en tanto que el proceso fue dirigido por Gustavo Cierra.
Ghezzi señaló que el laboratorio de fabricación digital está disponible de forma gratuita para todo el que necesite diseñar y construir piezas, quienes sólo deben costear el material.
 
Una hora de uso de una impresora 3D cuesta alrededor de 100 pesos y esta mano tuvo algunas piezas que requirieron cuatro horas y media de trabajo.
 
En este caso se utilizó material adquirido en Villa María, distante unos 125 kilómetros al sudeste de la ciudad de Córdoba, con un costo de unos 300 pesos aproximadamente, lo que evitó pagar los miles de pesos que cuestan en el mercado manos articuladas como esta.