Quienes buscan conocer y disfrutar de la naturaleza, recorriendo paisajes conservados y con una oferta variada de actividades, los denominados lodges de conservación son una opción ideal. Con el objetivo de reunir productos hoteleros con compromiso sincero hacia la naturaleza, el medio ambiente, ofreciendo un servicio de calidad generando fuentes de trabajo local, se creó la Red de Lodges de Conservación (Conservation and Recreational Lodges) en Argentina. Los lodges que integran la red están ubicados en lugares estratégicos para conectarse con la naturaleza; sentir sus latidos, y que el visitante se comprometa con ella. Rincón del Socorro (Corrientes), Bahía Bustamante (Chubut), y Yacutinga (Misiones), son los lugares que conforman la red, y agasajan a los turistas con cabalgatas, avistajes de flora y fauna, actividades náuticas, y trekking, entre otras aventuras, en un clima de relax. Los lodges que inician la red están ubicadas en regiones diferentes y cada cual con su ecosistema es privilegiada en recursos, porque son parte de un Parque Nacional o porque desde sus primeros fundadores se valora y protege la pureza del medio ambiente y se trabaja para la evolución de una vida sustentable. El objetivo es ampliar la presencia de la red en todo el territorio nacional y paises limítrofes con más integrantes.
   El Federal visitó la Estancia Rincón del Socorro, una perla enclavada en las márgenes de los famosos humedales de Corrientes, los Esteros del Iberá, en el norte argentino. La estancia, de 12.000 hectáreas, comprende sábana, pastizales, montes, selva en galería, costa de esteros, y lagunas. Lo primero que impacta del lugar es el caso rodeado por lapachos y ñandubays, y las bicicletas son una buena alternativa para recorrerlo por caminos y senderos.
   La casa principal, de estilo clásico español, devenida ahora en la Hostería, se construyó en 1896 y se recicló completamente respetando las líneas arquitectónicas tradicionales. Una gran huerta orgánica provee de verduras y frutas para las ensaladas y postres que acompañana a los exquicitos platos gourmet con panes y pastas caseras que ofrece la cocina.
   Leslie y Valeria Cook administran desde hace ocho años la Hostería, que cuenta con seis habitaciones en la casa principal y tres pequeñas cabañas ubicadas a metros del chalet.
   La estancia perteneció a la familia de Eulogio Cruz Cabral, cedida en 1850 por la corona española como forma de agradecimiento por la donación de unas campanas para la Catedral de Corrientes. En 1980 la tradicional familia Blaquier adquirió la estancia, que funcionaba como emprendimiento ganadero. Actualmente la estancia, que forma parte de un importante proyecto conservacionista, pertenece al norteamericano Douglas Tompkins.

NATURALEZA: Mingo Fernández es el guía de la estancia, y acompañó a El Federal en su visita. Si bien durante el día se observan la mayoría de las cerca de 400 especies de animales, a la noche aparecen aquellos que están activos en la oscuridad. Los zafaris nocturnos son una opción para observar corzuelas, vizcachas, y mulitas, alimentándose en los pastizales bajo la luz de la luna. También se avistan los brillosos ojos de los yacarés, que reposan inmóviles en la laguna: “Durante la noche están en el agua porque la temperatura es mejor que la del ambiente”, explica Mingo. Las salidas pueden hacerse a pie o en camioneta, y se recomienda llevar un calzado para trekking.
   Durante el día, el paseo en lancha por la laguna Iberá es la gran atracción. Las salidas en lancha se hacen desde el muelle Lobo Cuá, ubicado a 35 kilómetros del casco, cerca de Colonia Carlos Pellegrini, portal de entrada a la Reserva Provincial Iberá. Se recomienda hacer el paseo durante la madrugada o por la tarde, cuando las posibilidades de avistar fauna son mayores. Aquí, la gran atracción es el avistaje de yacarés y las aves que habitan en la zona. Clavar la vista en el horizonte, donde los rayos del sol reflejan en el agua, y escuchar los distintos silvidos de las aves en la inmensidad de los Esteros, es una experiencia fabulosa. El vuelo rasante de la garza mora, la mirada penetrante del águila negra, la belleza del ciervo de los pantanos, y el esplendor del yacaré, son imágenes imborrables que sólo brinda el Iberá. Ya de vuelta en el muelle Lobo Cuá, el asado en el quincho es una parada obligada antes de una siesta en las cómodas cabañas de la estancia. Luego de visitar estos ambientes naturales, es bueno tomarse unos minutos para meditar sobre la conservación para que todos podamos disfrutar de ella.         

Más información: www.conservation-lodges.com. tel: 11 4778-0125