Representantes de la comunidad mapuche de Trenque Lauquen pidieron nuevamente al Museo de la Ciudad de La Plata que les devuelvan los restos del cacique mapuche tehuelche Gherenal para darles el enterramiento que les corresponde. La directora del museo, Silvia Ametrano, se mostró a favor de iniciar el proceso de restitución. Ahora, el Intendente de dicha localidad se suma al pedido de restitución.

El cacique fue asesinado hace 137 años al tratar de impedir que se apoderaran de sus tierras y hoy su cráneo aguarda en La Plata ser restituido a su pueblo para volver a la “Ñuke Mapu” (madre tierra) que defendió con su vida. El cráneo del lonko (cacique) Gherenal es uno de los cuatro que la comunidad del pueblo “Pampa Mapuche Lonko L. C. Pincén” pide desde hace 27 años al Museo platense, que está próximo a aprobar la restitución.

El primer pedido de restitución se realizó en 1989, se repitió en 2002 y el 19 de abril de 2016, en el Día del Indígena Americano, se renovó el pedido, esta vez con el apoyo de numerosas comunidades mapuche-tehuelche y del intendente de Trenque Lauquen, donde se encuentra la comunidad reclamante.

Los otros restos que se reclaman son los cráneos de los lonkos Gervasio Chipitruz, Manuel Grande e “Indio brujo”, cuñado de Baigorrita, quienes junto a Gherenal ingresaron a las colecciones de restos humanos del museo como “Trofeos de guerra” donados por Estanislao Zeballos.

El antropólogo del Colectivo Guías, Fernando Pepe, expresó que “esta nueva restitución, de llevarse a cabo, constituirá un hito histórico tanto para las comunidades como para el propio Museo, ya que así se consolidarían los procesos de restitución desde el museo, lo cual lo ubica como la institución que más restituciones ha realizado en la región“.

Corría el 11 de junio de 1879 cuando en el marco de la campaña emprendida por el general Julio Argentino Roca, una división comandada por el sargento mayor Florencio Monteagudo, que desde hacía días buscaba a Gherenal (Zorro Batallador), rodeó a éste y al lonko Agner (Zorro Sentado) entre los ríos Coricó y Colorado, en el actual territorio de la provincia de La Pampa. “El parte militar de Monteagudo cuenta que ‘Agner y Gherenal han muerto con una lanza en una mano y un puñal en la otra, defendiendo con el fuego de una pasión salvaje el desierto que creían dominar eternamente'”, recordó Pepe.

“Los soldados contaban con armas de fuego de última generación, los famosos Winchester, y ni siquiera reportaron algún herido. Este tipo de ‘combate’, donde los únicos muertos son los lonkos acorralados por el ejército, se repiten a lo largo de la campaña roquista”, apuntó el antropólogo.

Los cráneos de los lonkos Gherenal (catalogados en el Museo de La Plata bajo el N°317), Chipitruz (N°337), Indio Brujo (N°333) y Manuel Grande o Manuel Guerra (N°309) llegaron al museo como “Trofeos de guerra” donados por Estanislao Zeballos en la década de 1880.