Luego de que estudios realizados el año pasado detectaran hasta 11 agroquímicos en el 75% de las muestras de frutas y verduras analizadas, la justicia federal de Rosario ordenó al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) que realice al menos seis inspecciones y veinticuatro monitoreos anuales en las frutas, verduras y hortalizas que se comercializan en la ciudad.

Los estudios fueron encargados por el abogado ambientalista Enrique Augusto Zárate. Entre los productos que se hallaron había químicos prohibidos en Argentina, dosis mayores a las permitidas y mezclas no autorizadas.

El miércoles pasado, la jueza Sylvia Aramberri, titular del Juzgado Federal Nº 2 de Rosario, hizo lugar a la acción de amparo ambiental presentada por Zárate en junio del año pasado y le ordenó al Senasa que ponga la lupa sobre los alimentos que realizan tráfico federal y que se comercializan en los mercados de Concentración de Fisherton y en el de Productores.

El fallo explicita que durante 2016 se efectuaron inspecciones en Rosario “solamente en dos meses del año, octubre y noviembre, y sobre seis muestras de vegetales”.

También le exigió a ese organismo que informe los resultados de sus monitoreos “a los fines de su contralor por la parte de la actora y la ciudadanía en general, en cumplimiento de las disposiciones de la ley de acceso a la información pública nº 27.275″.

Según detalló Zárate a el diario La Capital, tras analizar muestras de rúcula, pimiento, lechuga, apio, tomate, puerro, espinaca, zanahoria, frutilla y manzana tomadas en dos verdulerías (una del centro y otra de zona norte) se detectó la presencia de agroquímicos en el 75 por ciento de los productos.

Para Aramberri, la conducta omisiva del organismo encargado de fiscalizar el buen estado de los alimentos es “reprochable”, ya que no brinda un “acabado y veraz cumplimiento a su deber de control y fiscalización de los vegetales provenientes del tráfico federal en forma regular, oportuna y continua para evitar la producción y comercialización de vegetales contaminados por plaguicidas en valores por encima de los límites máximos permitidos, y evitar el riesgo a la salud del consumidor“.