Fuente: Télam

Nueve mujeres cuentan en esta obra sus historias, en representación de cientos que llegaron a puestos en estaciones, andenes y formaciones en los últimos años, cuando el Estado se hizo cargo del servicio de trenes. Las ferroviarias “lograron estar en puestos a los que antes no accedían -desde guardas a operadoras de control-, pero todas reclaman que las mujeres no sean excluidas de los máximos puestos: ser señaleras y conductoras. Ese es el objetivo de las historias del libro”, comenta su autora Luciana Peker.

Peker, una referente del periodismo de género, dibuja con las palabras elegidas para las descripciones y los reportajes, los avances: “Frente a ellas tuve la sensación de estar ante mujeres que te abren un camino nuevo”, comentó. Pero también aborda los desafíos, porque las mujeres no pueden ser señaleras o conductoras de trenes “frente a la discriminación explícita que hoy ejerce el gremio La Fraternidad”, ya que nos las aceptan para postularse a estos puestos. Una de las barreras por levantar.

Por eso, Stella Maris Mirabelli, la primera guarda de la línea Sarmiento -que recorre el oeste bonaerense-, reivindica las condiciones de las mujeres para ejercer estas tareas. “Somos capaces de todo. Queremos la igualdad”, afirma Mirabelli y lo hace colectivamente, ya que es dirigente de la agrupación “Mujer bonita es la que lucha” de la Lista Bordó de la Unión Ferroviaria.

Nieta e hija de ferroviarios, ella anduvo por distintos oficios hasta que cumplió su sueño de trabajar en el tren, empleo que hasta hace muy pocos años sólo heredaban los hijos varones. Y esta realidad se repite en varios de los wwwimonios del libro.

“Con el Estado presente se empezó a terminar con esa desigualdad por género”, asevera Paula Ferro, subgerenta de Relaciones con la Comunidad de Nuevos Ferrocarriles Argentinos, con una dilatada experiencia en la militancia por los derechos de las mujeres e ideóloga de la publicación. La dirigente reconoce “que falta mucho” para la igualdad real, pero que ser ferroviaria “ya no es una excepción”, y ejemplifica contando que en 2012 había una sola mujer en la línea Sarmiento y que en la actualidad tiene 226 trabajadoras “gracias a la gestión pública”.

A Mirta Leiva su labor en los trenes le cambio la vida: “Recuperé la dignidad, las ganas de vivir y a mis hijos”, reconoce quien atravesó distintas situaciones de vulnerabilidad social y violencia de género y que hoy wwwimonia desde la potencia que brinda el trabajo digno. Porque ese es uno de los ejes del libro que Peker descubre en su encuentro con estas mujeres, ya que “hay un crecimiento desparejo entre trabajadoras sin gremios fuertes y las que están insertas en los gremios con mayor poder de pulseada en paritarias”.

Por eso, la incorporación de las ferroviarias “muestra cómo las mujeres pueden cambiar de vida no solamente si están empleadas -y limpian casas- sino si realmente el trabajo implica una posibilidad -constante y sonante- de autonomía económica”. Peker, con su calidez y calidad, logra entablar charlas profundamente íntimas con las ferroviarias y, a la vez, intensamente políticas que permiten, desde lo personal, transitar los caminos femeninos de la igualdad laboral. “Los ferrocarriles han recorrido toda la historia argentina: desde la dependencia al modelo inglés hasta el proyecto de desarrollo nacional y federal. Ojalá se profundice la democracia de género en un nuevo camino más igualitario”, desea Peker.

El libro se presentará el próximo miércoles 8 de Julio a las 18 en el Auditorio 411 del Centro Cultural Kirchner, ubicado en el 4to piso de Sarmiento 151 de la Ciudad de Buenos Aires.