Por Matilde Moyano

En enero de este año el norte salteño fue declarado en emergencia sanitaria luego de que se reportaran los fallecimientos de ocho niños de comunidades wichi por desnutrición y deshidratación, algo que obligó al Gobierno Nacional a anunciar en febrero la ejecución de obras para permitir el abastecimiento de agua a más de 500 familias.

Se trata de obras que ya comenzaron en la localidad de Santa Victoria Este, donde se construyen tres de siete pozos de perforación profunda que permitirán garantizar la provisión de agua potable para consumo y producción. En octubre pasado, los senadores provinciales salteños sancionaron por unanimidad la prórroga por 180 días de la emergencia sociosanitaria (ley 8185) para los departamentos Rivadavia, San Martín y Orán.

Pero la problemática de las comunidades wichi persiste y se vio empeorada por la pandemia y el aislamiento, además del avance de los desmontes. Recordemos que Salta es una de las provincias con más deforestación del país, algo que no solamente favorece al cambio climático -dejándonos sin bosques para capturar carbono- si no que destruye las fuentes tradicionales de alimentación de estas poblaciones.

La beba que murió esta vez vivía con su mamá, de 17 años, en la comunidad wichi del paraje El Traslado, ubicada a 110 kilómetros al este de Tartagal, en el norte provincial, según detallaron fuentes del Hospital Juan Domingo Perón.

La niña ya había sido tratada en junio pasado en el Centro de Recuperación Nutricional del hospital tartagalense, tras una consulta por bajo peso, y estaba bajo el seguimiento del hospital de la localidad de General Mosconi. Asimismo, ingresó al hospital de Tartagal el lunes pasado con vómitos y diarrea. La desnutrición severa que padecía, la deshidratación y una infección generalizada le causaron la muerte en la tarde del martes.

Compartimos a continuación el documental ‘Somos wichi‘ realizado por el cineasta estadounidense Andrew Buckland: