El cielo de San Luis tiene dos nuevos cóndores. Según lo informó el Ministerio de Medio Ambiente puntano, que realizó esta acción junto a otras organizaciones y fundaciones, con las que trabajó en el rescate, recuperación y liberación de dos cóndores andinos, especie categorizada como “casi amenazada” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, “Yanquetruz y Rankulche vuelan hoy libres gracias a un enorme y largo trabajo que realizamos entre todos”, indicó el jefe de programa Biodiversidad de la cartera, Jorge Heider.
“Yanquetruz”, bautizado en honor al cacique de la nación rankulche, es un macho adulto, rescatado en El Morro, el 31 de marzo de 2014, cuando su estado era lastimoso, no podía volar, tenía una herida en su ala y fracturada una de sus patas. “Los estudios informan que estaba deshidratado, muy por debajo de su peso, con fractura en un dedo de la pata izquierda y un golpe severo en el ala de ese mismo lado, que avanzó dejando expuestos hueso y músculos”, explicó el funcionario. Agregó que “el pronóstico del ala era malo, tanto en la funcionalidad como en la posibilidad de salvarla completa. El tratamiento continuó, pese a los pronósticos, y Yanquetruz respondió bien”.
 
Luego de un año de intensos tratamientos, Yanquetruz fue liberado días atrás, a pocos kilómetros de la Estancia “La Morena”, en la localidad del Morro, donde la especie presenta dormideros naturales.
 
Su compañero “Rankülche”, nombrado por el pueblo originario que conforma la Nación Mamülche (gente de las cañas o de los carrizales), es un macho adulto, rescatado por la familia Sosa en San Francisco del Monte de Oro, el pasado 19 de enero, cuando no podía volar, con un cuadro de aparente intoxicación. “En el Centro de Conservación de Vida Silvestre el equipo determinó que el ejemplar tenía un agujero en un ala y se le realizaron los primeros auxilios. Fue transportado a Mendoza y desde allí al Centro de Rescate en Buenos Aires donde llegó con 8,4 kg, muy por debajo de peso para su tamaño y edad”, dijo el especialista.
Añadió que “en el ala izquierda contaba con una herida profunda, que había llegado al hueso y lo había comenzado a alterar. Luego de antibióticos y varios meses de tratamiento, Rankülche se recuperó”.