Según la investigación a cargo del fiscal Omar De Pedro, el acusado, identificado como Iván Ariel Cantarutti, “entregaba dinero a mujeres a cambio de que cometieran actos de crueldad contra animales pequeños mientras él las filmaba“, informó hoy el Ministerio Público Fiscal de Santa Fe.

Tras la condena, la primera por “Crush Fetish” en el país, impuesta por el juez Gustavo Urdiales, el fiscal consignó que el acusado llevó a cabo el accionar delictivo entre el 2018 y 2020, período en que formó parte de una asociación criminal.

“Se trata de una práctica que consiste en provocar sufrimiento o lastimar, sin motivo válido ni autorizado por la ley a animales de pequeño porte como cachorros caninos y conejos”, explicó De Pedro.

En esa línea, precisó que “Cantarutti brindó indicaciones específicas a otras personas sobre cómo utilizar distintas partes de su cuerpo u objetos filosos para aplastar animales delante de él” y destacó “que él mismo se encargaba de filmar las escenas violentas”.

Quienes materializaban la práctica eran mujeres que ofrecían servicios sexuales y tenían conciencia de lo que estaban haciendo“, añadió.

Siempre de acuerdo a lo ventilado en el juicio que se desarrolló en los tribunales de la Ciudad de Santa Fe, donde sucedieron los hechos y donde reside el condenado, “Cantarutti contaba con la colaboración de otra persona quien proveía de prendas de vestir para que las agresoras utilizaran en las grabaciones que generalmente se hacían en moteles o alberges transitorios”.

La condena impuesta al hombre por ser autor penalmente responsable de los delitos de instigación de actos de crueldad contra animales y asociación ilícita en calidad de miembro fue destacada por la Asociación contra la Crueldad y el Maltrato Animal, quienes radicaron la denuncia penal a partir de la cual comenzó la investigación.

“Esta condena a tres años de prisión es un claro precedente para todo el proteccionismo“, dijo tras el fallo Gabriela Salzman, integrante de la Asociación santafesina.

Salzman aseguró en una rueda de prensa que entendía que se trataba “del primer caso en la Argentina de este tipo de prácticas detectado-por el Crush Fetish” y calificó de “monstruo” al condenado. Es un ser despreciable que ha asesinado a un montón de animales con esta terrible práctica. Este monstruo, asesinaba a perros, gatos y conejos, concluyó.