Se trata de Capital Activa, donde participan instituciones como las universidades del Litoral, Católica y Tecnológica, además de organizaciones industriales, bursátiles y comerciales, que a partir de la necesidad de generar insumos de protección diseñó un modelo de mascarilla “que sirva para abastecer en cantidad, en poco tiempo y de buena calidad”.

El diseño pertenece a Camila Picco, quien explicó que en primer lugar se obtiene la parte superior de la máscara con una cortadora láser, que a la manera de vincha posee un sistema de encastre para luego colocar la barrera protectora, que es de acetato transparente.

Luego, mediante un programa computado se lleva adelante un dibujo previamente establecido y que ahorra tiempo en comparación con las impresoras 3D.

El siguiente paso es cortar el acetato transparente con el largo y ancho correctos para cubrir la cara y luego encastrarlo en la vincha, que se sujeta con un elástico para sostener la máscara en la cabeza.

Una vez armado y, para finalizar, se adhiere un instructivo sobre cómo se coloca y qué materiales posee, además de consejos preventivos.