Un gigantesco iceberg que tiene 25 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se desprendió de la Antártida y avanza lentamente hacia el norte, es decir, al sur del continente americano. Con 6000 metros cuadrados, es uno de los más grandes témpanos de hielo que se han separado del continente blanco. Se desconoce qué rumbo definitivo tomará. Satélites lo vienen siguiendo, vigilando su evolución.

Investigadores galeses, que integran el Proyecto Midas de la Universidad de Swansea, quienes vienen monitoreando al iceberg informaron que entre el 11 y el 12 de Julio el inmenso bloque de hielo se separó del llamado territorio Larsen C. El iceberg, llamado A68, pesa un billón de toneladas y su superficie es 25 veces mayor que la Ciudad de Buenos Aires.

Hacía meses que el Iceberg, que estaba pegado a un bloque mayor de hielo y que tenía una grieta visible, estaba en la mira de los científicos. El enigma es saber qué rumbo tomará y si podrá ser perjudicial para las rutas marítimas que pasan más al norte de la Antártida. “El movimiento de los icebergs está controlado mayormente por los vientos de la atmósfera y las corrientes oceánicas que empujan al bloque de hielo que está por debajo de la superficie del agua”, comentó a la Agencia BBC la especialista Anna Hogg, de la Universidad de Leeds (Inglaterra).

Si nada lo detiene viajará alrededor del continente antártico. Una vez que alcance la punta de la península antártica, continuará viajando hacia el norte, en dirección al pasaje de Drake, donde se irá disipando, pero lo más seguro es que permanezca a la deriva durante todo el año”, afirmó la especialista.

El iceberg tiene 200 metros de grosor. “Puede seguir siendo de una pieza, pero es más probable que se desintegre en fragmentos. Parte del hielo puede permanecer en la zona durante décadas, mientras que otras partes pueden ir a la deriva hacia el Norte, hacia aguas más cálidas”, explicó Adrian Luckman, docente de la Universidad de Swansea. El desprendimiento de los icebergs está íntimamente relacionado con el cambio climático. Las secciones conocidas como Larsen A, B y ahora la C están sufriendo alteraciones en su naturaleza. A pesar de que la separación del icebegs A 68 no afectará directamente al nivel de los océanos, sí lo hará si se continúan desprendiendo estos gigantescos bloques de hielo.

“En los meses y años posteriores, la capa de hielo podría volver a crecer gradualmente o sufrir episodios de más reducción, lo que puede llevar finalmente al derrumbe. Nuestros modelos dicen que será menos estable, pero cualquier colapso futuro sigue estando a años o décadas de distancia”, afirmó el especialista gales.

A pesar de que el tamaño del iceberg es enorme, lejos está de ser el más grande de la historia. El iceberg B-15 tuvo 11.000 kilómetros cuadrados y se desprendió de la Plataforma de Ross en el año 2000, seis años después llegaron fragmentos a Nueva Zelandia. Se supone que el A68 culmine su ruta cerca de las Islas Georgias del Sur, a 1300 kilómetros al sur de las Malvinas.