La consulta popular, que no era obligatoria ni vinculante y tuvo un costo para el magro presupuesto del Municipio de Sierra Grande de $250.000 pesos tuvo muy poco acatamiento de los vecinos. De los 6780 empadronados para votar, sólo 1671 habitantes de este pueblo patagónico fueron a elevar su posición sobre la instalación de la Central Nuclear. El resultado fue positivo para la idea de construirla.

Sierra Grande tiene problemas mayores que pensar en una central nuclear. La localidad es una de las que más desocupación tiene, luego que la empresa minera china MCC decidiera dejar de explotar la mina de acero que tiene en las afueras del pueblo, la industria extractivista ha mostrado allí su peor cara, la de dejar a cientos de familias sin trabajo. La sombra de la instalación de una central nuclear sobrevuela la localidad luego de que el senador Miguel Pichetto insistiera en su postura de que “la energía nuclear es limpia”, fueron él y el diputado Sergio Wisky los promotores de este plebiscito que no logró despertar interés en la ciudadanía.

La campaña por el sí tuvo apoyo monetario, en cambio los que estaban en contra, no contaron con recursos y no pudieron hacerla. La idea de construir la central nuclear en Sierra Grande sólo interesa a los lobbistas que apoyan el ingreso de capitales chinos a tierras patagónicas, la apatía por la consulta popular demuestra que la población de Sierra Grande no apoya ni le da la bienvenida a la energía nuclear. El pueblo, devastado por la falta de trabajo, tomó muy mal que el costo del plebiscito fuera de $250.000.

Sólo el 24% del padrón fue a votar, una de las claves de esta votación es que no sólo se quería medir la construcción de la central nuclear, sino que para hacerla hay que declarar inconstitucional una ley provincial que prohíbe la instalación de estas plantas en la provincia. El a la planta obtuvo 1.419 votos, mientras el No, 251, con un voto en blanco. No hubo fiscales independientes para controlar el escrutinio.

El plebiscito estuvo teñido de política. El Partido Justicialista instó a sus afiliados a no votar, hicieron lo mismo las agrupaciones antinucleares y fuerzas políticas como el ARI y el Socialismo. La votación de esta manera quedó minimizada y ensombrecida por denuncias de fraude. Osvaldo Videla, miembro del tribunal electoral denunció que algunos vecinos que estaban identificados por el No, no pudieron fiscalizar la elección.

El senador Pichetto fue uno de los pocos que estaban interesados en la consulta popular, al emitir su voto, declaró: “Sierra Grande no se puede perder la posibilidad de una inversión que superará los 8.000 millones de dólares”. El intendente municipal, Nelson Iribarren, haciendo una singular lectura de lo sucedido, expresó: “Hay licencia social para hacer la central nuclear”. Lo más claro de la jornada fue que la mayoría de los habitantes no fueron a votar.