Convocadas desde el acampe de las comunidades Qom, Pilagá, Wichí y Nivaclé, las autoridades de 25 pueblos indígenas provenientes de 17 provincias del país, se reunieron en la Cumbre Nacional de los Pueblos Indígenas convocada a fines de mayo para reclamar que se respeten sus derechos consagrados en tratados internacionales y en la Constitución Nacional, que finalice la intimidación y la represión a los pueblos originarios, el respeto a las leyes de derecho ambiental, la derogación de la Ley Antiterrorista, el desprocesamiento de los líderes procesados y la apertura al diálogo de parte del gobierno nacional, entre otras cosas.

Los representantes de las comunidades se dividieron en grupos de trabajo: métodos extractivista, tierra y territorio, política sojera, medio ambiente y, exploración y explotación petrolera.

A continuación, el texto de la declaración de esta I Cumbre Nacional de los Pueblos Indígenas:

Nosotros, las autoridades de 25 pueblos indígenas provenientes de 17 provincias del país, reunidos en esta Cumbre Nacional de los Pueblos Indígenas, enviamos un saludo fraternal a todas las hermanas y hermanos indígenas del país y de toda América. Asimismo enviamos un fraternal saludo a todo el pueblo argentino que, en gran parte, también sufre las consecuencias de un modelo económico no-sustentable.

Este modelo económico, conocido desde los años 90 como el capitalismo neoliberal, es un modelo occidental, hoy globalizado. Ha resultado en una profundización sin precedentes de la desigualdad y el empobrecimiento, la violación de los derechos humanos, la incapacidad del sistema judicial, la explotación y saqueo de los llamados “recursos naturales” (biodiversidad para los pueblos indígenas) y, por consecuencia, el destrozo del medio ambiente, la salud humana y el patrimonio cultural. Todo esto atenta contra el equilibrio y la vida armónica de la Madre Tierra y todos los seres vivientes que habitan en este planeta.

Venimos desde nuestros territorios ancestrales para manifestar que seguimos vivos como pueblos y culturas indígenas, para dejar una vida en base a nuestros principios y valores a las próximas generaciones.

Venimos con nuestra memoria ancestral, ella nos da la posibilidad de rescatar nuestros conocimientos tradicionales. Es desde la memoria donde nos conectamos con el pasado, con el presente y con el futuro, sabemos de dónde venimos, quienes somos y también hacia dónde vamos. Rescatamos nuestra propia historia, educación autónoma, medicina tradicional, derecho consuetudinario, idioma, el mandato ancestral transmitido de generación en generación. La memoria es la base de la identidad de un pueblo que se ha conservado por miles de años.”