Ahora que en cualquier campo pueden verse esos gusanos blancos inflados de grano. Ahora que todos usan la herramienta. Ahora que los productores saben que pueden demorar la entrega hasta tener un mejor precio. Ahora que los silobolsas están metidos en el mapa productivo del país parece un invento simple, acaso obvio. Pero no lo era cuando el ingeniero agrónomo Zacarías Klas craneó un sistema para almacenar granos, fertilizantes y en bolsas de polietileno.  

Ese invento llega desde hace unos meses a los campos de Canadá y ya lleva un tiempo en Brasil. Pero ahora Ipesa Río Chico, la empresa desarrolladora de Zacarías Klas, pone un pie en Estados Unidos: cerró un contrato con el grupo San Miguel -una empresa de capitales argentinos que cultiva 12 mil hectáreas en el delta del Mississipi- para vender este invento en el país del Norte.

Aunque sus ventas internas cayeron en el último período es claro el número: hasta hace diez años fabricaban 1.500 bolsas para almacenar 200 toneladas de granos, pero en la campaña 2010/11 vendieron 420.000. El 30 por ciento de su negocio se apoya en las ventas externas.
 
El desarrollo empezó hace 30 años y se popularizó a partir de 1998, casi al mismo tiempo que empezó a extenderse el sistema de siembra directa. El silobolsa está hecho con un sistema tricapa con protección UV, garantía escrita por 18 meses en diferentes medidas de ancho y dos largos: 60 y 75 metros para embolsar granos secos, húmedos, fertilizantes y forrajes. Tienen una capacidad de 200 toneladas.

La ida original de Klas fue conservar un forraje durante el invierno, en combinación con una empresa láctea que necesitaba mejor regularidad en la producción de leche durante todo el año. Más tarde se metió en los granos, cuando no existía en el mundo ese sistema.

Ipesa Silo no es la única en fabricar hoy estos sistemas flexibles de almacenamiento. Plastar, con un 15 por ciento del mercado, Agrinplex e Implex Venado, firma de Federico Zichy Thyssen, criador de caballos árabes y heredero del gigante de los ascensores.