La sociedad tiene ejemplos a diario de superación que inspiran, uno de ellos lo tiene a Silvio Espíndola como protagonista central: trabaja como recolector de basura en La Plata, corriendo detrás del camión todas las noches, pero también es maratonista, esta última semana salió primero en los 21K de La Plata, dejando atrás a deportistas consagrados. “Tuve la suerte de ganar”, dijo con humildad ante la mirada asombrada de todos.

El hombre sabe de sacrificios. Nació en San Pedro en una familia humilde, trabajadora, y según cuenta el portal Todo Provincial, ya a los once años supo que tenía el don. Podía correr y sentía que no se cansaba, es más, lo hacía feliz. Pero la necesidad de tener que trabajar pesó más y debió abandonar por un tiempo ese espíritu de atleta.

La vida lo acercó a un trabajo que no le pesó y asegura que le sirve de entrenamiento: es recolector de basura y durante las noche levanta bolsas y las lleva corriendo al camión. Sin dudarlo se anotó en la maratón y la ganó. “Tuve la suerte de ganar, repetí el tiempo de Buenos Aires (otra competencia) y me alcanzó para ganar por bastante distancia. Al segundo le saque seis cuadras y lo bueno es que llegué bien, bastante enterito”, afirma. Para hacer los 21K necesitó apenas una hora y trece minutos.

Oir la historia de cómo comenzó a correr emociona: “Andaba con la gomera y vi en un campo de deportes que había muchos chicos por los Juegos Bonaerenses, y sin anotarme corrí una competencia con alpargatas todas agujereadas y gané. A los siguientes años me inscribí y gané tres Bonaerenses seguidos en Mar del Plata”, detalló con una simpleza sorprendente. Silvio sabe que es una persona que no encuadra en los cánones clásicos de un deportista, pero nació con el don y esta condición lo vuelve igual a todos aquellos atletas que se pasan muchas horas por día entrenando.

Luego de ganar los 21K de La Plata, declaró: “De gimnasia no tengo ni idea, ayer me puse a estirar y se reían todos. Llegué 15 minutos antes de correr, ni tiempo para estirar tuve. Los profesionales entrenan todos los días, se cuidan con las comidas, van al masajista y al nutricionista. Yo sé que tengo mucho para aprender, tengo las condiciones pero tengo que mejorar”, reconoce el maratonista que todos las noches corre por las calles de La Plata recolectando residuos.

Hace un año un profesor le da algunas pautas para pulir su talento innato. Aunque entre su trabajo y las horas de descanso que necesita, tiene poco tiempo. “Ahora el profe me dijo que para el año que viene tendría que armar un cronograma con menos carreras pero más importantes, así puedo hacer mejores tiempos y meterme entre los mejores”