Lo dice como una amenaza, pero no con el tono de esas amenazas que se cumplen de inmediato, como abandonar una casa para siempre. “Voy a empezar a mostrarme como cantautora”, avisa Mariel Trimaglio, la joven santafesina que ya triunfó en Cosquín. A diferencia de Soledad Pastorutti, que pone su carisma por delante de sus cualidades vocales, Mariel canta hermoso, pero lo suyo no es el fervor y la magia. Hincha de Unión, le gusta la cumbia “a morir”, como le gusta decir a ella; el mate, la pesca, comer pescado e “ir a mi quinta a la orilla del río con mi guitarra. Cuando empecé me costó trabajar porque con mi banda tocaba chacarera con guitarra eléctrica y batería”, cuenta en un alto de un ensayo con su banda.
Santa Fe es una provincia en donde confluyen muchas y diversas corrientes musicales. El hecho de que la provincia sea un cúmulo de géneros, que van desde la cumbia romántica de Leo Mattioli al folklore litoraleño y denunciante de Orlando Veracruz, no es problema para Trimaglio. “Que tenga muchas corrientes musicales a mí me encanta: yo me nutro de muchas de ellas. De chica tuve muchas influencias y de todo tipo, como la música latina, el tango y el folklore. No creo que eso sea un impedimento para avanzar, empezar a tocar y subirme al escenario con confianza para defenderlo. Siempre tuve la cabeza abierta a todos los ritmos. Podría decir que soy una esclava del ritmo, me gusta jugar con eso, con los ritmos que me toquen en cada canción”.
-¿Como en un karaoke?
-(Risas) Aprovecho la musicalidad que tiene nuestra provincia, que no está definida por un sólo género. Por mi parte, no quiero encasillarme. Mi música goza de las influencias del rock, el jazz y lo latino, además, obviamente, de lo folklórico.
-¿Qué escuchabas cuando eras chica?
-De todo. Principalmente folklore y tango. Escuchaba también mucha música latina, rock, jazz, blues, salsa. Desde muy chica fue así. Me iba a las tanguerías a tocar con un saxofonista y un pianista, con quienes hacíamos tango y jazz. Siempre me moví en distintos géneros. Si el estilo lo pide, me gusta jugar a meterme en el personaje de cada canción.
-¿O sea que tu carrera es una especie de ensayo permanente?
-Hoy en día es el lugar que elijo. Si bien empecé en la música popular, creo que me voy a quedar en otro espacio.
-¿Dónde?
-Decidí mostrarme como músico y no tanto como intérprete de canciones y el estilo será totalmente distinto al trabajo que hago. Gané un Cosquín y sé que con la decisión que tomé pueden decirme que no estoy para tocar de nuevo en ese festival, pero es un riesgo que tengo que tomar. Pero ese miedo que tenía hace tres años, lo superé para evolucionar. Para eso es necesario resignar ciertas cosas. Yo fui intérprete de grandes obras que me gustaron, pero estos últimos años me surgió una gran necesidad de mostrar mis canciones.
-¿Dónde estaban?
-Las tenía guardadas en un baúl, me daba mucha vergüenza mostrarlas, no me animaba. Además, muchas de las canciones no tenían mucho que ver con lo que estaba haciendo en ese momento, porque yo cantaba cosas más fusionadas con los ritmos latinos. Por mi fraseo, esas canciones me quedaban cómodas. Ahora quiero crecer como cantautora, quiero darle aire folk y latino. Empiezo un nuevo camino, muy diferente a lo que estuve haciendo hasta ahora. Canciones nuevas compuestas por mí. Es un desafío muy grande.

No para, sigue, sigue. Mariel habla segura, como sabiendo en qué parte del camino apoyará su paso siguiente.
-¿Cuánto sirvió editar dos discos a los 22 años?
-Muchísimo. Me hicieron crecer y me permitieron tomar este tipo de decisiones. También me hacen ver como artista, que es algo que los artistas no tenemos que olvidar. Estaré eternamente agradecida de los discos que grabé. Ahora seguiré grabando, pero será como tomar otro camino. Me voy a quedar en ese lugar.
-¿De qué lugar hablás?
-Hablo de un lugar donde uno pueda lucirse más mostrando mis propuestas.
-Hablás de los géneros como si se tratara de una geografía.
-(Piensa) En realidad no es un género. Como cantautora voy a producir un género con mis propias canciones. El tercer disco de la santafesina sucederá a Caminos cruzados y Géminis, que presentó la semana pasada en La Trastienda, del barrio de San Telmo, en la Capital Federal. Trimaglio ya piensa su próximo trabajo, que recién se conocerá en marzo de 2012. A lo largo de su carrera trabajó con León Gieco, Yaco González, Paz Martínez, Jorge Mlikota, Abel Pintos, Jorge Rojas y Roberto Ternán. A ellos les agradece. “Fueron los primeros que me dijeron que tenía que largarme sola. Fueron generosos porque me marcaron lo bueno y lo malo y también fueron los primeros que me alentaron. Fue halagador que esos artistas que yo admiraba y escuchaba, me dieran el empujoncito para dar el gran paso”, dice.
-¿Abel Pintos es un ejemplo a seguir?
-Es el ejemplo más claro de lo que decía con respecto a los géneros; él es un género en sí mismo: no es folklore, no es rock ni balada. A través de sus canciones creó su propio sello. Es muy personal. En el disco me ayudó mucho (fue el productor general) y fue él quien me dijo que debía encontrar mi propio estilo, que me relajara para que no me rotulen. Me siento madura de la cabeza para afrontar esa decisión de que a mucha gente que me escuchaba no le guste lo nuevo o le cueste aceptarlo. La gente que me sigue tiene la cabeza muy abierta. Así que encaro con tranquilidad y confianza este cambio