El área destinada a la siembra de tabaco caería un 20 por ciento en la campaña 2011/12, hasta quedar en cerca de 60.000 hectáreas implantadas, con respecto al ciclo anterior. Desde la industria y los leaders (compran el tabaco argentino para exportarlo a distintos países) aseguran que existe una sobreabundancia del cultivo a nivel mundial, que se suma al avance de las restricciones impuestas al consumo de cigarrillos. Estos dos factores, justifican los responsables de la comercialización, lleva a una baja del precio del tabaco. Sin embargo, los tabacaleros denuncian: cae 20% el área y culpan a la industria que esos factores más que una justificación son una excusa para pisarle el precio al productor. Pedro Pascutini, presidente de la Cámara de Tabaco de Jujuy, dijo: “No entiendo por qué hay sobreabundancia de tabaco”. El dirigente, en este sentido, reconoce que “existe cierta dificultad para la venta” de tabaco en el mundo, debido a la ofensiva de numerosos países para reducir el consumo de cigarrillo. Para Pascutini, esto no llevaría a una sobreabundancia de stock porque “hay muchos países, como Brasil e Italia, que redujeron su producción tabacalera”.
Brasil, segundo productor mundial de tabaco, inició este año un programa de diversificación productiva en el área tabacalera, tras ratificar el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud que, entre otras cosas, establece la eliminación de subsidios a los productores tabacaleros. La balanza debería, entonces, equilibrarse.