Los trabajadores de la Economía Popular se movilizaron este domingo hacia el Lago Escondido, en las cercanías de la localidad rionegrina de El Bolsón, para “hacer cumplir alegre y pacíficamente” el hasta ahora ignorado fallo del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, que en 2009 hizo lugar a un amparo y ratificó el libre acceso al espejo de agua ubicado dentro de una estancia de 12.000 hectáreas propiedad del británico Joseph Lewis.

Estamos reivindicando la soberanía nacional y el derecho de los trabajadores de disfrutar de los cursos naturales de agua, que son de acceso público. Hoy la única vía de acceso, el camino de Tacuifí, no está abierto y por eso estamos tratando de ser pioneros (en llegar) para visibilizar el problema y que el gobierno tome medidas necesarias para que todos puedan disfrutar de esta maravilla”, dijo Juan Grabois, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

De llegar a la orilla -algo que fue intentado infructuosamente en otras oportunidades-, los manifestados tienen pensado acampar indefinidamente junto al lago para “visibilizar” el conflicto y presionar para que los legisladores provinciales aprueben un proyecto que declare “De Interés Público Nacional el acceso libre y adecuado al Lago Escondido por el camino de 18 kilómetros de ripio que nace en el paraje Tacuifí”, ubicado en el kilómetro 1948 de la ruta nacional Nº 40.

El proyecto habla de declarar de ‘interés público’ el acceso porque éste nunca dejó de serlo; es decir, no hubo ninguna expropiación, pero el camino ha sido secuestrado, usurpado, por una persona muy poderosa”, dijo.

Los activistas denuncian que desde que Joe Lewis adquirió la propiedad, “el acceso permanece ilegal y violentamente cerrado”, lo que motivó la presentación de un recurso de amparo por parte de la actual senadora nacional, María Elena Odarda.

En el 2009 el Superior Tribunal de Justicia se dispuso “fijar un plazo de 120 días para que se cumpla con la señalización y medidas de seguridad (…)”, lo que permanece incumplido porque el antiguo camino está surcado de tranqueras y custodiado por “personas que amedrentan a los que queremos pasar”, según denuncian. 

Nosotros estamos tratando de hacer cumplir el fallo judicial alegre y pacíficamente, mostrando la resolución judicial que dice que este camino debe ser público, señalizado y transitable. Hoy es muy difícil de acceder porque está repleto de tranqueras, de obstáculos, al servicio de la expropiación por parte de un privado y estamos intentando revertir la situación porque los lagos son de acceso público y ningún empresario por más dinero que tenga no puede robárselo”, concluyó Grabois.

El reclamo se apoya, además, en el artículo 235 del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, que entre los bienes pertenecientes al dominio público ubica a los ríos, estuarios, arroyos y demás aguas que corren por cauces naturales, los lagos y lagunas navegables, los glaciares y el ambiente periglacial y toda otra agua que tenga o adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general. 

También dispone que los bienes públicos del Estado son inajenables, inembargables e imprescriptibles y que las personas tienen su uso y goce (artículo 237).  Ubicado cerca del paraje El Foyel y a unos 110 kilómetros de Bariloche, el lago Escondido constituye un importante atractivo turístico por la belleza de su paisaje y por ser uno de los más aptos para la pesca de truchas.

Actualmente se encuentra dentro de la estancia Hidden Lake, y si bien el espejo de agua es patrimonio de la provincia de Río Negro y la escritura de la estancia establece claramente que no forma parte de la propiedad; en la práctica, resulta inaccesible y funciona como si fuese privado.