“Parecía que querían que los reclamantes se murieran de viejos antes que restituirles a sus antepasados”, afirmó el antropólogo Fernando Pepe, quien logró junto con el Colectivo GUIAS (Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social) que el Museo de la Plata accediera a la devolución de estos restos que durante tanto tiempo fueron tomados como trofeos de guerra y exhibidos en las vitrinas de esta Institiución. Esta semana ya podrán descansar en Trenque Lauquén, su casa ancestral.

Los restos restituidos son del lonko (jefe) Gherenal, quien fue decapitado inmediatamente después de haber sido captado por el Sargento Monteagudo en 1879, el “Machi” (brujo), el Gran Lonko Gervasio Chipitruz y del cona (guerrero) Manuel Guerra. Los restos de estos cuatro caciques formaron parte del catálogo del Museo, luego de que el escritor Estanislao Zeballos los donará. Se trató de una colección de 300 cráneos que había obtenido luego de profanar tumbas entre 1870 y 1880.

Lorenzo Salvador Cejas Pincén, actual Lonko de la Nación Pampa Mapuche recibirá en Trenque Lauquen para poder darles finalmente sepultura según las tradiciones ancestrales. Silvia Ametrano, Directora del Museo de la Plata comentó que “cada restitución tiene su importancia propia, pero todas se tratan de seres humanos que vuelven a su tierra y a la comunidad a la que pertenecen”.

“Los cuatro cráneos estaban identificados desde su ingreso, como parte de una donación de Estanislao Zeballos y en 1989 recibimos el reclamo del lonko Lorenzo Pincén para su devolución en lo que fue el primer pedido de restitución de toda la Argentina. Estos restos representan la sexta que realiza el Museo, la segunda en lo que va del año, y tiene un especial significado por el fluido y prolongado contacto que la comunidad de Trenque Lauquen ha tenido con nuestro Museo”

Se le criticó todos estos años al Museo de La Plata el tiempo que se tomó para determinar las restituciones, siendo que se trata de restos humanos que fueron, en primer lugar, asesinados y luego violentadas sus tumbas. Esta doble injusticia debiera ser motivo principal para agilizar el tiempo de restitución, para que el ciclo de la vida termine para estos restos que se hallaron durante tanto tiempo insepultos.

El antropólogo Fernando Pepe, promotor de las últimas cuatro restituciones del Museo de La Plata, quien trabajo junto con el colectivo GUIAS, enfatizó que durante las últimas décadas  “el Museo fue obligado por leyes nacionales especificas a restituirlos ya que se negaban a atender los reclamos, pero desde el 2006 logramos, junto a Silvia Ametrano que esto cambiara y ahora estamos resolviendo reclamos como éste que llevan 27 años de antigüedad, una verdadera vergüenza“.

Hasta ahora logramos cuatro restituciones en los últimos 6 años y estamos trabajando para que el año que viene se restituya al gran tokí Calfucura; a tres hombres wichís asesinados en el norte argentino; al tehuelche Sam Slick, asesinado por personal que contrató el mismísimo perito Francisco Moreno, según sus propias declaraciones, y al joven yagan Maish Kensis, que murió a los 22 años prisionero en el mismo Museo de La Plata y estuvo en una vitrina hasta que el el 2006 logramos su retiro de exhibición. Todos volvieron a sus comunidades y fueron enterrados en sus territorios ancestrales según sus cosmovisiones originarias”

El lonko Pincén, quien desde 1989 viene reclamando en nombre de su comunidad los restos de estos cuatro caciques, destacó que para ellos “es acto es una repatriación de nuestros peñi (hermanos) ya que el Estado argentino invadió nuestro territorio y llevó los cráneos de nuestros ancestros como trofeos de guerra. Ojalá estas repatriaciones sirvan de ejemplo para que nunca más un cuerpo humano sea un trofeo de guerra”, sostuvo. Esta semana, finalmente los cuatro caciques regresan a su casa.