En una reciente presentación, el Ministro de Ecología de Ucrania, Ostap Semerak, aseguró que el gobierno pondrá a disposición de inversores locales y extranjeros 6.000 hectáreas de su zona de exclusión Chernobyl, donde sucedió hace ya 30 años uno de los mayores desastres medioambientales de la historia de la humanidad.

El interés en esta zona reside en que se trata de un territorio muy barato y en que sus condiciones de sol, comparables a las del sur de Alemania, una de las zonas donde más energía solar se produce en el mundo. Sin embargo, Greenpeace ya advirtió que la zona de exclusión continúa contaminada y será imposible habitar los 10 km2 alrededor del reactor nuclear durante miles de años.

Los daños al medioambiente que ocasionó la explosión nuclear son irreparables y la radiación se propagó por Europa hasta el Reino Unido. Hoy, entre Ucrania, Rusia y Bielorrusia hay 5 millones de personas que aún viven en áreas contaminadas, y los hallazgos de Greenpeace indicaron que los gobiernos de estos países están reduciendo la protección contra el material radioactivo. Las autoridades suspendieron los programas de monitoreo alimentario y ambientales a pesar de los múltiples efectos de la radiación en la salud.

Según Greenpeace, la tasa de mortalidad aumentó y los nacimientos decrecieron. Los casos de cáncer de tiroides en los chicos y entre quienes hicieron trabajo de limpieza en el lugar, se incrementaron, así como los casos de cáncer de mama, aumentaron los pacientes con cataratas y disminución de la función cognitiva. También crecieron los desórdenes mentales como la ansiedad, depresión pos trauma, el alcoholismo y los suicidios.

Pero el gobierno ucraniano tiene pensado emplazar generadores eléctricos y cultivos energéticos con la promesa de que podrían generar más de 1.000 MW de energía solar y 400MW de otros tipos de energías renovables, consiguiendo recuperar más de un cuarto de los 4.000 MW que generaba la planta nuclear. 

El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (EBRD), que ya destinó cerca de 500 millones de dólares para la construcción del sarcófago con el que proteger los restos del reactor, ya se mostró a favor de invertir en este nuevo plan energético. Además, el gobierno ya estaría negociando con dos firmas de inversión estadounidenses y cuatro empresas energéticas de Canadá.