El músico, programador, productor y gestor cultural Rodolfo García fue nombrado ayer al frente de la Dirección Nacional de Artes por la ministra de Cultura, Teresa Parodi. García fue baterista de bandas como Almendra y Aquelarre, integró también el trío de rock progresivo Tantor y Nebbia’s Band, y para muchos su figura es sinónimo de aquella música argentina.

García ocupó lugares destacados de gestión en el área de la música y la promoción cultural. Su trabajo en esta área se desarrolló en dependencias de la Ciudad, de la provincia de Buenos Aires y de la entonces Secretaría de Cultura de la Nación. En los últimos cuatro años, además, cocoordinó el área de Música del Espacio Cultural Nuestros Hijos, que las Madres de Plaza de Mayo llevan adelante en el predio de la ex ESMA. García reemplaza en el cargo de director nacional de Artes a otro músico, José Luis Castiñeira de Dios.

En 1989, cuando Litto Nebbia fue nombrado director general del Centro de Divulgación Musical de la ciudad, convocó a un equipo de músicos para acompañarlo. Entre ellos estaban Manolo Juárez, Luis Borda, Manolo Yanes y el recordado contrabajista Jorge Negro González. García formó parte de aquel equipo de gestión, una labor que continuó desarrollando en otras dependencias de cultura como la Dirección de Promoción Cultural de la ciudad, o asesorando a Rodolfo Livingston en el área de música, cuando este arquitecto asumió como director general del Centro Cultural Recoleta. 

En el año 2000 fue convocado para trabajar en el recordado BAM (Buenos Aires Música), una experiencia del Gobierno de la Ciudad que incluyó la organización de eventos musicales, la edición de la revista especializada Pugliese y la edición de discos que no encontraban su lugar en el circuito comercial. Por el sello del BAM publicaron un disco por mes y se editó, por ejemplo, el primer disco solista de Adolfo Abalos, un viejo compositor folklórico que grabó a los 85 años.

Cuando el BAM se fusionó con el Centro de Divulgación Musical en la Dirección General de Música de la ciudad (con Teresa Parodi a la cabeza), García pasó a formar parte de ese equipo. Desde ese cargo organizó eventos como el Festival de Percusión y los primeros festivales de jazz de la ciudad, que entonces se llamaban “Buenos Aires jazz y otras músicas”. Fueron seis años.

¿Y ahora qué pasa?

Los trabajadores de la DNA están preocupados. A todos los empleados les pidieron sus curriculums para revisarlos. Los dardos apuntan a Sebastián Schonfeld, referente de La Cámpora y hombre influyente alrededor de la cartera de Parodi. Los pasillos se revolucionaron con el cambio: incluso se vio allí al filósofo Ricardo Forster, al frente de la nueva y controvertida secretaría de Pensamiento Nacional. ¿Harán algo juntos?

Schonfled ganó su espacio a través de su labor en el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, bajo la administración de Héctor D`Amico. Estuvo al frente de marca Folklore con el diseño de un catálogo de nuevos artistas. Trabajó allí hasta que la secretaría pasó a manos de Jorge Telerman, el titular actual. En 2010 participó en la producción musical del desfile en las celebraciones del Bicentenario, que protagonizó Fuerza Bruta y organizó el director de la Unidad Bicentenario, Javier Grosman. Bajo su mando quedará la Dirección de Industrias Culturales, hasta hoy en manos de Rodolfo Hamawi. 

La DNA mantenía una extraña relación con el ministerio en tiempos de Jorge Coscia, el antecesor de Parodi en el cargo. Según cuentan, las actividades de la DNA no eran muy tenidas en cuenta por el ministerio. La gestión de Castiñeira de Dios había tomado vuelo propio y un perfil alto para salir de esa encerrona. ¿Qué pasará ahora?