Por Daniel Spinelli

 

Los límites hacen ver las realidades de una u de otra manera. Según el lugar donde uno se pare, una línea que divide puede significar un comienzo. O resultar un fin. En unos de esos puntos, distante de casi todo, habrá un festival de folklore con fines solidarios. 

En los confines de un mundo vegetal, Oscar “Chaqueño” Palavecino, un hijo nativo del monte, está preparando una nueva edición del Trichaco, un encuentro musical y cultural que tiene el fin de recaudar fondos para las escuelas de esa región de la provincia de Salta.

Solidario y comunitario encuentro de un pueblo perdido en el mapa limítrofe del chaco salteño, donde en tres jornadas la fiesta es el encuentro, la ayuda y los vinos distendidos donde los famosos no lo son y los wichis, chorotes, tobas y matacos se funden en un silencioso dialogo con el visitante.

El festival tendrá una cartelera variada para los gustos originarios y urbanos de los visitantes de día de fiesta y encuentro. La novedad será la presencia de Fito Páez, como en años anteriores lo fueron Leo Dan, Palito Ortega y muchísimo interpretes del cancionero que nunca habían estado en Santa Victoria, la tierra en la que nació y se crió Chaqueño Palavecino, que también estará sobre el escenario.

Se recomienda llevar carpas. Los espacio para acampar son sin costo y en casa de familias se puede dormir por 20 pesos por persona por día. También se pueden llevar bolsas de dormir para usarlas en las escuelas, además de alquileres en casa de familias por entre 80 y 120 pesos por día en habitaciones con los servicios básicos y baños compartidos.

El abono por los tres días de espectáculo es de 60 pesos, pudiendo también adquirirse en forma individual. Se recomienda viajar hasta Tartagal y desde ahí andar por badales y picadas en las horas que dura el viaje que tiene un costo de 200 pesos.

“Refresca por la noche”, dicen los paisanos y tienen razón, pero durante el día las amarronadas aguas del Pilcomayo invitan a un relajante baño de barro y pesca. Los puestos de comida son parte de esta fiesta. Allí sirven quirquinchos, sábalos, armados, pollos de crianza casera, lechones y corderos acompañan al asado con cuero, todo a bajo costo.

Jineteada, carrera de galgos, diversión para los niños y el asombro del visitante hace que sea una obligación llegarse al chaco salteño, para dar una mano a las escuelas, del pueblo y asistir la salud de una sociedad olvidada que Palavecino empezó a poner en el mapa desde que diseñó este fenomenal Trichaco.