Se trata del hospital San Juan de Dios de La Plata, donde se armó una guardia con entrada independiente para pacientes con síntomas sospechosos, se adecuó el laboratorio de virilogía para el diagnóstico de coronavirus, y se mudó el vacunatorio a otro sector para fijar en ese lugar un Consultorio de Febril Respiratorio.

Los pacientes que llegan con sintomatología de coronavirus y deben ser hisopados ,ingresan en un”consultorio cabina”. Consiste en un panel divisorio transparente con cuatro orificios de los que cuelgan sendas mangas de tela gruesa celeste, junto al cual se sienta. El profesional de la Salud pasa sus brazos por dos de esas mangas y realiza el hisopado.

“Buscamos resguardar la intimidad del paciente que debe hisoparse, y que hasta ese momento debía hisoparse en un espacio abierto, delante de otros pacientes que aguardaban su turno; y a la vez logramos proteger al trabajador de la salud “, destacó la directora ejecutiva, Noemí Logiurato.

Agregó que “con el compromiso del personal de Mantenimiento y un grupo de arquitectas abrimos paredes para armar el consultorio e instalamos una división de tipo vidrio, a través de las cuales pasan las mangas, que ayudó confeccionar la mamá del encargado de Mantenimiento y unos gruesos guantes como los que usan los veterinarios.

Explicó que “una vez tomada la muestra, el paciente se retira e ingresa personal de Limpieza para desinfectar el área y las dos mangas utilizadas para ese hisopado, por eso se colocaron cuatro mangas, para que el profesional de la Salud pueda utilizar las otras para seguir hisopando”.

Logiurato destacó que “en el momento del hisopado es fundamental la privacidad, hay que recordar que no tenemos tratamiento que cure, ni está la vacuna para esta enfermedad, lo que genera angustia en el que presenta síntomas, que por ahí quiere hacer preguntas al médico y no tiene que ser hisopado frente a otros”.