El madrynense Alejandro Andrés, de 43 años, consiguió el record de inmersión de buceo libre para Argentina en el Certamen Internacional de “Apnea Profunda” que se disputó en la isla Roatán en Honduras, al llegar a los 84 metros de profundidad.

“Estoy muy contento y se lo dedico a mi familia”, expresó. El “Freediving” o “Apnea Profunda” es un deporte poco conocido en nuestro medio y que consiste en bajar la mayor cantidad de metros en el mar, buceando a pulmón, es decir sin la ayuda de oxígeno. El actividad, considerada muy arriesgada, necesita del manejo de técnicas y distintas formas de respiración.

Andrés vive en Puerto Madryn y desde hace 20 años es instructor de buceo libre, en su escuela recibe alumnos de todas partes del mundo. Sobre su victoria en Honduras, afirmó: “Hubo mucha gente que me ayudó. Viajar me requiere mucho dinero. Me ayudaron económicamente, gente anónima. Mucha gente que me apoya en los altibajos anímicos: afectan mucho en este deporte. Nadie me acompaña. Soy yo y mi bolso. Se lo dedico a mi familia que aguantó que me vaya. Meses de preparación previa. Horas en el gimnasio y pileta”.

Para llegar a obtener el primer puesto en la competencia, el entrenamiento llevo tiempo y mucho trabajo previo en el lugar donde se hará la inmersión. “Requiere una adaptación previa. No es solo una cuestión física de ir y llegar, sino que el cuerpo tiene poder adaptarse y soportar la presión. Estoy muy contento. No estaba seguro de poder repetir lo que ya había logrado hace dos años atrás: 80 metros. Esta vez quería comprobar si había tenido un golpe de suerte hace dos años o si realmente estaba en ese nivel, que es muy alto. Lo mejoré. Aplicando técnicas menos tradicionales y un poco más puristas”, explicó.

Sobre su técnica, da algunas pistas. “Decidí cuidarme. Se me hizo más difícil pero me fue bien. La maniobra que rechacé, es la que mediante un movimiento de la boca insertamos aire a presión en los pulmones. Al hacer eso, nos brinda como beneficio inmediato compensar los oídos a mayor profundidad. Uno de los grandes limitantes para llegar a la profundidad es que el aire se comprime y necesitamos enviar aire al oído medio para evitar lesión. Al comprimirse tanto, ya no queda aire. Pero aumenta riesgo de lesión pulmonar y efectos a largo plazo que no son deseables. Decidí no hacerla. Por una cuestión de salud. De bucear de una manera más purista pero se complicaba más la profundidad. Requiere más práctica y técnica. Estuve luchando internamente para hacer lo que hacían todos o ser fiel a mis principios” En el silencio de la profundidad, Alejandro halló la forma de dominar la oscuridad marina.