El ingeniero agrónomo Lucas Garibaldi presentó un proyecto de ley para regular los monocultivos. Junto a decenas de científicos de todo el mundo, comprobó que con más variedad de especies vegetales y mariposas, moscas, escarabajos, aves y hasta murciélagos como polinizadores, se podría mejorar la producción agropecuaria.

El monocultivo, grandes extensiones de una sola planta, como soja, trigo, girasol o algodón, provoca la pérdida de otras especies vegetales y animales, pero la reducción de los polinizadores en particular (los insectos y aves que fecundan las plantas), despertó las alarmas de los científicos y los agricultores, ya que el 75 por ciento de los cultivos más relevantes se benefician de su labor.

El investigador, junto a la Senadora Silvina García Larraburu (FPV), redactó un proyecto de ley para promover la biodiversidad en ambientes cultivados. El texto establece un mínimo de 4 hábitats –de cinco hectáreas cada uno- por cada unidad de 200 hectáreas, en donde al menos un hábitat deberá ser natural.

Se trata de un proyecto que ya recibió el apoyo del sector de la apicultura, se encuentra en debate en la comisión de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del Congreso de la Nación.

Con este tipo de prácticas mínimas, el especialista propone la biodiversidad frente a la a la dominancia y sostiene que, de esta manera, se podrían mejorar los rindes de los cultivos en un 25 por ciento, reduciendo el impacto de la agricultura sobre el medio ambiente.

Se busca así la incorporación de mariposas, moscas, escarabajos, aves y hasta murciélagos en la función que generalmente se le relega a la abeja melífera, la estrella de la polinización. Esto contribuiría además a la purificación del agua y el aire, y evitaría las inundaciones cada vez más frecuentes en la región pampeana.

Según el investigador, las acciones deben ser urgentes, ya que la tendencia mundial es seguir expandiendo la frontera agrícola para incrementar los estándares de productividad, dejando un saldo de millones de hectáreas de bosque nativo deforestadas y una grave pérdida de flora y fauna.

Al interior de la comunidad científica hay consenso sobre que la monocultura, la ganadería y las forestaciones monoespecíficas son la principal causa de pérdida de biodiversidad en el mundo. Este mensaje no es tan obvio fuera del ámbito científico: esas ideas todavía no están llevadas a cabo en Argentina, de modo que podamos evitar y revertir el impacto negativo que genera la degradación ambiental sobre nuestras sociedades”, aseguró el especialista.