Los productores del Alto Valle están pasando uno de sus peores momentos. Considerado un vergel natural en donde se producían las mejores frutas del país, constituía una de las principales economías regionales del interior. La crisis que atraviesa desde hace algunos años, agravada desde que Vaca Muerta irrumpió en Neuquén, inclinando la balanza de las desiciones políticas al sector petrolero, ha llegado a un límite. Los productores ya no saben qué hacer con sus otrora fecundos campos repletos de jugosas peras y manzanas. La gota que rebalsó el vaso y colmó la paciencia fue cuando comenzaron a entrar al país manzanas desde Chile

La falta de interés por fomentar esta crucial economía regional patagónica trajo la primera de las previsibles consecuencias, sin fondos para combatir las plagas que habitualmente asotan a los frutales, muchas chacras tienen frutas en mal estado. Algunos productores ya piensan en dejar de sembrar frutales o alquilar los campos para otro fin, o lo que es peor, desmontar. Para este fin se comenzó a pensar en un programa de desmonte para volver rentables las tierras. El gobierno de Río Negro puso en marcha un registro voluntario de desmonte para en una primera etapa erradicar frutales con problemas sanitarios y variedades que no son comercializables en los mercados en el que ya se inscribieron más de 1.000 hectáreas. El objetivo de la Secretaría de Fruticultura es triplicar este registro en un plazo de 15 meses. 

Estas 3.000 hectáreas del Alto Valle, Valle Medio, Valle Inferior y Río Colorado, representarían unas 120.000 toneladas de fruta que se dejarían de producir, es decir, un 10% de la producción total en la región. Las más perjudicadas son las viejas variedades de Red Delicious, Granny Smith y las peras Williams más antiguas. Y una de las opciones para implantar es la manzana Red Chief, que presenta un color rojo uniforme, pero que es de baja calidad, muy poco comercializable.

El secretario de Fruticultura de Río Negro, Alberto Diomedi, explicó que en la mayoría de los casos sus propietarios quieren seguir produciendo o piensan arrendarlas para diferentes actividades. “Tenemos productores de Allen y Fernández Oro que quieren arrancar los frutales para hacer feedlot. Además hay un pedido de los horticultores del Alto Valle, que en los últimos años han logrado abastecer con sus verduras y hortalizas el mercado regional y necesitan más tierras para producir”.

El funcionario señaló que algunos productores de la zona de Buratovich y Pedro Luro tienen serios problemas para regar sus plantaciones a causa de la salinización del río Colorado, y que estarían dispuestos a alquilar parte de los suelos fértiles que resulten del desmonte. “Con todo esto descomprimimos la presión de plagas y sacamos del circuito variedades que no son aptas para los mercados, sin valor inclusive para la industria”, dijo Diomedi.

Las economías regionales son importantes porque benefician a pequeños productores y a familias que mantienen vivo a los pueblos que resisten el abandono, en los rincones más solitarios de nuestro mapa. La mejor opción sería antes de desmontar, intentar curar esas plantas y volver productivas con metodos sustentables esas tierras. Pero la desesperación a veces no deja ver la mejor solución.