El tiempo que la realidad agropecuaria del país desde hace años indica que los cultivos desplazan a la ganadería hacia campos ubicados en zonas marginales, encontrar forrajes con alta calidad nutritiva y destacada resistencia ha sido prioritario.
La búsqueda arrojó que el Lotus tenuis, una planta de flor amarilla que abunda en las banquinas, a la vera de las rutas y en bajos bonaerenses, resultó ser una especie que supera las expectativas. Sin embargo, se descubrió que si a la versión autóctona se la cruza con su “prima” europea, el Lotus corniculatus, los resultados son sorprendentes.
Así se inició el proyecto “Pionero: Lotus interespecífico forrajero”, que se desarrolla en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de Chascomús (IIB-Intech), bajo la supervisión de la Comisión de investigaciones Científicas (CIC), perteneciente a la provincia de Buenos Aires.
“Se basa en un material híbrido interespecífico del género Lotus, generado por cruzamiento sexual entre una población seleccionada de Lotus tenuis de material naturalizado de colecta nacional, con una población diploide de Lotus corniculatus nativa de ambientes salinos-alcalinos extremos del litoral mediterráneo europeo”, explican desde el IIB-Intech.

Taninos. El autor del proyecto es Francisco Escaray, becario de ese instituto, quien desarrolló este trabajo durante su tesis de doctorado bajo la dirección del director del Laboratorio de Estrés Biótico y Abiótico en Plantas, Oscar Ruiz.
El híbrido presenta características agronómicas muy interesantes, como su contenido óptimo de taninos condensados foliares y una elevada tolerancia al estrés ambiental, lo que permite que pueda ser usado como forrajera pionera, en condiciones edáficas restrictivas para otras leguminosas tradicionales.
Por otra parte, el Lotus es apto para ser cultivado en suelos de pobre calidad en los cuales, por ejemplo, es imposible implantar especies forrajeras como alfalfa, trébol rojo, raigrás perenne, y solo es posible en algunas ocasiones implantar trébol blanco, pasto ovillo, cebadilla o Lotus corniculatus. 
Al mismo tiempo, el híbrido proporcionaría a la dieta vacuna un nivel de taninos condensados deseable bajo condiciones de pastoreo, evitando el timpanismo o empaste y favoreciendo el control de parásitos internos, entre otros beneficios.

Ventajas. Esta leguminosa tiene como característica principal fijar nitrógeno para producir aminoácidos y proteínas, cualidad que es muy apreciada por la calidad de carne que produce.
Resulta, entonces, una dieta extremadamente rica para el ganado vacuno, y una manera de producir buena carne sobre pasturas naturales, la llamada “carne biológicamente verde”.
La importancia del proyecto tuvo su primer reconocimiento en sus inicios cuando fue galardonado con el premio Innovar en 2009.
Además de tener un altísimo valor proteico, ideal para la cría de ganado vacuno, el híbrido mantiene las características del Lotus Tenuis en cuanto a los bajos costos de producción y que puede ser cultivado en zonas desfavorables.
Escaray describió las razones que lo impulsaron a comenzar la investigación. “El continuo avance de la agricultura en Argentina ha desplazado la ganadería hacia ambientes marginales. En la Pampa Deprimida del Salado, principal zona de producción ganadera de cría y recría, las condiciones de los suelos destinados a la ganadería son extremadamente duras. Las especies utilizadas deben tolerar condiciones de salinidad, alcalinidad, inundación, sequía y deficiencia de nutrientes”, afirma.
De esta manera, los pastizales naturales son el principal recurso forrajero en este sistema ganadero y presentan el problema de la falta de especies leguminosas. Pero el Lotus tenuis logra implantarse con éxito en esta región, por lo que cumple un importante papel al aportar calidad forrajera a pastizales naturales y mejorar las condiciones del suelo a través de la fijación biológica de nitrógeno.
Ruiz resalta la resistencia que observó en el Lotus Tenuis. Afirma, por ejemplo, que “el anegamiento es el mejor herbicida que utiliza para difundirse en los bajos inundables. Me quedó muy claro el esfuerzo y la sagacidad de los ecólogos argentinos por valorarlo, al dejar evidencia de que ninguna leguminosa nativa había podido sobrellevar significativamente las periódicas inundaciones que caracterizan a la región”.
En tanto Escaray añade que “otras especies del mismo género, tales como el Lotus Corniculatus, son consideradas forrajeras más valiosas por su porte erecto, su mayor producción y su óptimo contenido de taninos condensados, pero no logran implantarse bien en suelos bajos.”
Dadas las características de las especies antes mencionadas, “se ha planteado como objetivo lograr un material con las características forrajeras del Lotus corniculatus y la tolerancia de Lotus tenuis”, destaca Escaray.
El Lotus corniculatus elegido para el cruzamiento se obtuvo en España, de una población adaptada a condiciones similares a las encontradas en los bajos salinos más marginales de la Pampa Deprimida. El híbrido interespecífico resultante logró tolerar condiciones de estrés ambiental y un alto potencial para colonizar áreas marginales.
¿Por qué se utilizó una planta española para el cruzamiento? “Es que viviendo en Barcelona y aprovechando una jornada puente de los españoles, fuimos con mi familia a conocer la Costa del Azahar, y siguiendo con nuestra costumbre por el turismo de vida libre decidimos acampar en la Albufera de Valencia. Allá me reencontré con el Lotus y sus flores amarillas, las cuales, y a diferencia de sus similares argentinas, rompían el homogéneo de las arenas de playa y presentaban un brillo especial que reflejaba a la luz del sol”, explica el investigador.
Hibridos. Pero esta forrajera no sólo sirve para la cuenca deprimida del Salado. También puede utilizarse en otras áreas marginales de la Argentina.
Ruiz subrayó que “se encuentra en pleno proceso el desarrollo de estos híbridos. Ya se producen las semillas y se está actuando en la selección de plantas, para poder lanzarlas al mercado”.
Lo interesante es que el propio instituto, a partir de estas investigaciones, tiene en carpeta la creación de una empresa de base tecnológica conformada por investigadores, técnicos y becarios del el IIB-Intech.
Por otra parte, la CIC ha reconocido la iniciativa como un proyecto con prioridad provincial. Y tiene varios motivos para caracterizarla así. Es que esta leguminosa, por tener capacidad para crecer en áreas consideradas marginales, podría sumar a la producción forrajera a unas 3 millones de hectáreas pertenecientes a la pampa deprimida de la Cuenca del Salado. Por otra parte, la CIC ya aportó $ 80.000 para financiar la iniciativa.
El titular de la CIC, Carlos Gianella, explicó a El Federal que se trata de “un importante avance de la biotecnología aplicada a la producción como resultado de un trabajo de la CIC y el IBB-Intech” y que “mejorar la capacidad de producción a través de la biotecnología es un objetivo estratégico que mejorará la receptividad ganadera de la zona” porque “lo relevante es que el Lotus es una forrajera que tiene una enorme posibilidad de expansión en la Cuenca del Salado”.
Según Gianella, al modificarse genéticamente el Lotus, se mejora su valor nutritivo y se le otorga una mayor capacidad de adaptación a los suelos con salinidad y propensos a la inundación, que es lo que suele producir asfixia radicular a la planta, o sea que las raíces mueran por falta de oxígeno.
El funcionario subrayó que “al Lotus se lo llama la alfalfa de los campos bajos, ya que se adapta a los suelos con limitaciones, y es una forma de acelerar el proceso de mejoramiento genético tradicional de la planta”.
En la medida que se pueda mantener el pasto y nutrir de estos a la hacienda, la carne tendrá otra palatabilidad.
La Argentina siempre buscó destacarse en el mercado de la ganadería, y para eso es imprescindible fortalecer la producción forrajera. En Chascomús saben que el Lotus tiene mucho que ver con eso.