La cuarentena dio espacio a diversos reconocimientos virtuales, como el caso de la jujeña Asunción Argüello, de 55 años, que ganó el pasado 9 de julio el primer premio del segundo Campeonato Federal de la Empanada, que este año se realizó en modo virtual, en el contexto de la pandemia.

Esta vez no hubo un jurado de reconocidos chefs, sino que los participantes contaron su historia a través de Instagram. Asunción consiguió así más de 19 mil votos de las cien mil personas que votaron en todo el país.

Las empanadas de Asunción llevan carne cortada a cuchillo, cebolla, morrón, huevo y cebollita verde, mientras que la masa está hecha a base de harina, grasa de cerdo y agua hervida. Uno de los secretos es agregar pimentón dulce a la masa, sal a gusto, y acompañarlas con un poquito de llajwa, una salsita a base de tomate crudo y locote.

Asunción lleva más de ocho años en el oficio de cocinar, realiza las ventas desde su domicilio en el barrio de Alto Comedero de San Salvador -capital jujeña-, y sus recetas incluyen dos secretos: “hacerlo todo con amor y en familia”. Realiza esta tarea junto a su marido César; y dos de sus cuatro hijos, en especial Sofía, la menor.

“Con mis palabras expliqué cómo las preparo y también conté que nuestra empanada fue protagonista de la historia argentina por las batallas que se libraron en Jujuy. Creo que a la gente le gustó lo que dije, que lo hice como hago mis empanadas, con sencillez pero con mucho amor”, relató Asunción.

“Todavía me cuesta creer que la gente haya confiado en mí, de que yo, con mi humildad, en mi casita, con toda mi familia, sea la ganadora”, exclamó.

El oficio de cocinar lo aprendió primero al lado de su suegra, quien también vendía empanadas, y lo fue perfeccionando hasta llegar a convertirlo en el principal sustento económico de la familia en 2012, cuando tanto ella como su marido fueron despedidos de una empresa.

Inicialmente salieron a vender en la calle, por sugerencia de Sofía, convencida de que la receta de su madre iba a ser un éxito y así sucedió. En el emprendimiento trabajan el matrimonio y las familias que ya conformaron los dos hijos que la ayudan. Todos viven en el mismo terreno y trabajan para construir la casa de sus hijos.

También se sumaron a cocinar otras dos mujeres del barrio y un amigo de la infancia, ya que desde la premiación pasaron a vender hasta 100 docenas en un día.