Cansados de consumir verduras y hortalizas contaminadas de agrotóxicos un grupo de 15 vecinos de Crespo (Entre Ríos) decidieron pasar a la acción directa y pidieron permiso en el vivero municipal para hacer una huerta, los únicos “pesticidas” son plantas aromáticas que repelen los insectos y las plagas. En la unión vecinal hallaron la salida para poder mejorar su alimentación.

La huerta orgánica se puso en marcha a principios de octubre. La idea de los vecinos, además de autoabastecerse es poder brindar a su ciudad verduras libres de pesticidas y promover la agroecología. La huerta se llevó a cabo gracias a una capacitación que les dió el INTA, quienes los asesoró acerca de qué sembrar y cómo hacerlo. Los vecinos fueron por más: presentaron un proyecto de Ordenanza para que el Municipio promueva acciones que faciliten el cultivo orgánico y el cuidado de la tierra.

La Municipalidad, por lo pronto, les cedió espacio para hacer la huerta, que diseñaron en seis parcelas con dos canteros. “Las parcelas están a cargo de seis grupos de 2 o 3 personas que se asociaron por afinidad y producen para el autoconsumo”, cuenta al medio local Paralelo 32, la ingeniera agrónoma del INTA Mirta Kahl, quien los asesora. Los vecinos pronto hallaron la forma de ordenar los tiempos. Comenzaron a plantar los primeros plantines de aromáticas, pimiento, albahaca, lechuga, acelga y rúcula, un grupo se encarga del riego y otro del control de plagas usando métodos naturales.

“Algunos van más lentos y recién están haciendo el laboreo de la tierra, refinamiento, agregando compost. Si bien la huerta es comunitaria cada grupo tiene su parcela y se hace responsable de esa fracción-. En consecuencia, la obtención de hortalizas dependerá del esfuerzo de cada uno” afirmó la especialista quien les transfiere el mejor de los conocimientos: el calendario lunar para sembrar, qué aromáticas poner para repeler plagas y la rotación de los cultivos para asegurar la fertilidad del suelo.