Las lluvias de este agosto hacían dudar a Luis Miramont (59). “Mirá que si se larga, no vamos a poder entrar al campo”, repetía el hombre en el teléfono. Miramont es un productor agropecuario de Ayacucho, famoso en la región por su cría de Aberdeen Angus. El hombre sonaba un poco ansioso por tanta lluvia. Es que en pocos días va a realizar, como todos los años, un remate con algunos de sus mejores ejemplares, y el agua podía estropear los 30 kilómetros de tierra que tiene del campo al pavimento complicándole la logística. Pero el tiempo aguantó y ahora Miramont maneja el vehículo de El Federal a buena velocidad por los caminos de tierra de Ayacucho. En esta región se ve hacienda por todos lados. La explicación radica en su propia geografía, en la que el agua suele estar presente. “Tandil está 70 metros más arriba que nosotros. Y el terreno está en pendiente hacia nuestro lado: cada mil metros, baja 1. Por eso se ven tantos arroyos, lagunas y zanjones naturales por donde el agua sigue su camino”, explica Miramont. El campo está bien verde (a pesar de estar en invierno) y el cielo encapotado. “Estas son mis vaquillonas, sacalas lindas”, le dice Miramont al fotógrafo y muestra sus primeras sonrisas. En un lote tienen 76 en parcelas de 14 hectáreas. Trabaja una línea de animales de tamaño moderado y carniceros con la idea de que las vaquillonas entren en servicio a los 18/20 meses. Los terneros empezaron a nacer en abril.

Sangre ganadera.
El padre de Miramont tuvo cabaña de Shorton y además la familia crió durante años ovejas Lincoln. “Hoy tenemos por gusto y tradición una majada de 30 ovejas aunque en la actualidad lo nuestro sea la hacienda Aberdeen Angus”, comenta este descendiente de vascos. Cuenta que en el campo realizan un manejo tradicional: hacen agricultura y rotan los lotes con verdeos de invierno. “Después del girasol, sembramos avena y ryegrass como pasturas. Los terneros machos los tenemos en verdeos y además les damos silo de maíz, producido en casa. A las terneras hembras las tenemos en verdeo y las vendemos con garantía de preñez”.
Miramont cuenta que entre 6 productores forman una cooperativa. La cooperativa posee un equipo para el cortapicado del maíz (alimento para la hacienda) y dos mosquitos para fumigar. El campo está parcelado con eléctricos y hay que bajar a pisarlos para que el vehículo pueda pasar. “Poné la doble que nos quedamos”, dice Miramont en un lote medio embarrado. Y vuelve a reirse. El hombre va tomando confianza y de a poco demuestra ser un piloto excepcional. “Y pensar que todo esto es gracias a las ovejas”, reflexiona.
Jacinto Miramont (35) es bioquímico y uno de los hijos de Luis. Hace un tiempo vino a trabajar al campo junto a su padre. A su lado se presenta el encargado, Eduardo Toledo. Poco después, Toledo sube a un alazán y mueve seis toros para las fotos. Los toros son mansos y posan contentos. “Están bien comidos”. Al año venden cerca de 60 ejemplares. En la zona de influencia son buscados y reconocidos. “Tenemos un toro llamado El Puma que sacó premios en la Expo de Azul 2010”. Ellos buscan líneas de sangre ya probadas. “Qué lindo está el pasto este”, dice Miramont cuando muestra los toros con evidente orgullo.
En las últimas dos semanas habían caído en Ayacucho 200 milímetros. Además, el agua también sale de vertientes. Jacinto sube al vehículo para seguir recorriendo el campo. Ahora Miramont acelera y pasa un bajo salpicando agua para todos lados. “Si veo esta foto en alguna publicidad, quiero que me manden una camioneta”, dice contento. En la parada siguiente enseñan novillos de un año. Los Miramont intentan realizar el ciclo completo y vender animales terminados a los 20 meses con unos 470/480 kilos. Lo logran con pasturas y el silo-maíz que ellos mismos producen. Miramont estuvo hace poco de gira por Estados Unidos recorriendo estados ganaderos: “En 15 meses ellos venden novillos con 500 kilos, en tierras malas, con clima con nieve”, explica. En su campo Miramont trabaja con nutricionista, veterinario y agrónomo. “Nosotros también tenemos de todo”.
Al final de la visita, Miramont comenta que hoy Ayacucho tiene 170 mil cabezas menos por las políticas de retenciones a las exportaciones de carne. “Recién ahora se empieza a recuperar el stock”. Y llama a un colega para que le pase las cifras actuales del stock ganadero del partido. “Anotá: vacas, 300 mil; toros, 13 mil; novillos, 22 mil; vaquillonas, 99 mil; terneros machos, 121 mil; terneras, 122 mil; novillitos, 59 mil. “Uno hace esto porque le gusta. Te pica el bicho y querés progresar. Si no hubiera tenido toros, no habría conocido Dakota, ni Montana”, reflexiona Miramont y conduce suelto, a toda velocidad. Durante los próximos meses, El Federal seguirá viajando a bordo de la nueva Chevrolet S10 para recorrer las principales capitales de la producción nacional. La serie abarcará los chivitos en Malargüe (Mendoza), las naranjas en Bella Vista (Corrientes) y la yerba mate en Apóstoles (Misiones), entre otras zonas líderes en la actividad agropecuaria. El inicio no podía ser más alentador. ¡Gracias, Ayacucho!